MALABO, 15 oct (AFP) - 19h23 – La Embajada de los Estados Unidos en Guinea Ecuatorial, cerrada desde 1995, se reabrirá el jueves en Malabo, capital de este pequeño país petrolífero del golfo de Guinea, se ha sabido éste miércoles cerca del ministerio guineoecuatoriano de Asuntos Exteriores.
Una ceremonia en presencia del presidente guineoecuatoriano Teodoro Obiang Nguema, del Secretario de Estado adjunto americano encargado de África, Walter Kansteiner, está prevista el jueves en Malabo.
El actual embajador americano en Guinea Ecuatorial pero con residencia en Yaundé, Georges Staples, estará igualmente presente. Pero se ignoraba el miércoles si un nuevo embajador había sido ya nombrado solo para Guinea Ecuatorial.
La Embajada de los Estados Unidos en esta antigua colonia española de un millón de habitantes había sido cerrada a consecuencia de restricciones presupuestarias.
La oposición guineoecuatoriana había imputado este cierre a las constantes violaciones de los derechos humanos denunciadas en este país dirigido desde 1979 por el general Obiang Nguema.
Vecino de Gabón y Camerún, Guinea Ecuatorial conoce desde 1992 un boom petrolífero fulgurante, que le ha hecho el actual tercer país productor del crudo de África subsahariana detrás de Nigeria y Angola.
El petróleo guineaecuatoriano está casi exclusivamente explotado por una decena de compañías americanas, entre ellas, ExxonMobil.
Los residentes de los Estados Unidos son los únicos extranjeros que no tienen necesidad de visado para entrar en Guinea Ecuatorial, algo difícilmente accesible para los extranjeros de otras nacionalidades, fuera de los hombres de negocios.
El último embajador americano en Malabo, John Bennett, acusado por las autoridades guineoecuatorianas de « brujería », había sido declarado « persona non grata » después retirado por Washington.
Las relaciones diplomáticas entre los dos países nunca habían sido rotas. Desde 1995, Guinea Ecuatorial estaba cubierta por la embajada de USA en Camerún.
NOTA DE LA REDACCION: Pedimos disculpas por los errores e inexactitudes en la traducción totalmente ajenos a nuestra voluntad.
Fuente: LD/AFP