MADRID/LONDRES, 1 (EUROPA PRESS)
Amnistía Internacional (AI) aseguró hoy que el proceso que se siguió entre el 23 de mayo y el 9 de junio pasados contra 144 acusados de atentar contra la seguridad del Estado, que se celebró en Malabo y en el que un observador de Amnistía Internacional estuvo presente, ¨fue organizado con el único objetivo de acabar con los últimos opositores políticos pacíficos que resisten el hostigamiento permanente de las autoridades ecuatoguineanas¨.
En un informe emitido hoy sobre el proceso, la organización de Derechos Humanos considera a todos los condenados como presos de conciencia, detenidos por sus convicciones políticas y que no han recurrido a la violencia ni propugnado su uso, por lo que pide su liberación inmediata e incondicional, teniendo en cuenta además que sus condenas están basadas únicamente en declaraciones obtenidas mediante la tortura a la que fueron sometidos durante su detención en régimen de incomunicación.
Además, según AI, los acusados no tuvieron realmente derecho a una defensa apropiada, ya que los catorce abogados que componían la defensa no fueron elegidos libremente por los procesados y sólo dispusieron de 24 horas para preparar sus argumentos.
Entre el 23 de mayo y el 9 de junio de 2002, tuvo lugar en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, el juicio contra 144 acusados de atentar contra las seguridad del Estado. Entre ellos se encuentran miembros o antiguos miembros de las fuerzas armadas y familiares de dirigentes de la Fuerza Demócrata Republicana (FDR), partido político no legalizado.
El proceso fue abierto al público y se permitió la presencia de observadores internacionales, representantes diplomáticos, periodistas y representantes de organizaciones no gubernamentales. El observador enviado por Amnistía Internacional tuvo pleno acceso a la sala y pudo comentar el desarrollo del juicio con la defensa. Sin embargo, no se le permitió acceder al Tribunal ni a los fiscales y, a pesar de varios intentos, no fue recibido ni por ninguna de las autoridades a las que solicitó entrevistas.
La misión de observación de Amnistía Internacional concluyó que el juicio se había caracterizado por la comisión de graves violaciones de Derechos Humanos y de innumerables irregularidades procesales. A pesar de estas graves violaciones de los derechos de los procesados, el Tribunal condenó a 64 de ellos (incluidos tres in absentia) a penas que oscilan entre los 6 y 20 años de prisión.
¨PARODIA PARA REPRIMIR¨
¨El juicio de Malabo ha sido una parodia para reprimir aún más a la oposición política¨, declaró Salvatore Sagués, investigador de Amnistía Internacional para Guinea Ecuatorial. ¨La comunidad internacional no debería esconder la cabeza ante hechos como éste¨, añadió.
Por una parte, sólo 125 de los 145 acusados se encontraban presentes en la sala del juicio. El resto permanecen en paradero desconocido. Por otra, prosigue AI, las condiciones de reclusión que soportaron los acusados antes y durante el juicio también son constitutivas de tortura. Los detenidos fueron desnudados y hacinados en pequeñas celdas. Ninguno de ellos recibió atención médica, y a algunos se les negaron los alimentos que les habían llevado sus familias.
Uno de los presos, Juan Ondó Nguema, recuerda el informe, falleció tras ser trasladado al hospital de Malabo al sufrir fuertes dolores estomacales y al menos otros dos han sido hospitalizados. Además, las esposas de dos detenidos que fueron a llevar comida a sus maridos fueron torturadas y una de ellas fue violada por varios soldados, según denunció su marido ante el tribunal.
Los acusados explicaron en el juicio cómo habían sido torturados. A muchos de ellos los colgaron de una barra con los antebrazos atados con cuerdas por detrás de la espalda y las piernas. Al cabo de un tiempo en esta posición los huesos del antebrazo acaban rompiéndose y, en algunos casos, también los de las piernas. Además, recibieron fuertes golpes en esa posición. Otros sufrieron palizas y latigazos. A todos les cubrían los ojos con vendas para hacerles perder el sentido de la orientación.
LLAMAMIENTO A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
En el informe, Amnistía hace un llamamiento a la comunidad internacional para que intervenga en favor de la liberación inmediata e incondicional de todos los condenados en este juicio injusto. Además, y de manera urgente, todos los presos de la cárcel del penal de Black Beach deben recibir alimentación adecuada y atención médica.
De no ser así, Amnistía Internacional teme que la vida y la salud de varios de los condenados se vea irreversiblemente afectada por la inanición y las heridas causadas por los malos tratos, sobre todo cuando se tienen informes de que sus condiciones de reclusión han empeorado drásticamente desde el pasado 26 de junio, cuando se prohibió a sus familiares visitarles y llevarles alimentos.
Entre las recomendaciones que hace Amnistía Internacional al Gobierno de Guinea Ecuatorial en este informe, destacan la de permitir el contacto de los presos con el Comité Internacional de Cruz Roja y la de invitar a los Relatores Especiales de Naciones Unidas sobre Tortura y sobre la Independencia de los Jueces a visitar el país y a investigar las denuncias existentes.
Asimismo, AI recomienda a los gobiernos que prestan ayuda económica a Guinea que ejerzan su influencia sobre el Gobierno ecuatoguineano para que éste tenga en cuenta las medidas en materia de Derechos Humanos que aparecen recogidas en el informe.
Fuente: EUROPA PRESS