C O M U N I C A D O
ANTE LA VISITA DEL REPRESENTANTE ESPECIAL PARA GUINEA DE LA COMISION DE DERECHOS HUMANOS DE NACIONES UNIDAS. El próximo lunes, día 20, llegará a Madrid el señor Gallón Giraldo Representante Especial para Guinea de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. El señor Gallón Giraldo intentará recabar de las organizaciones del exilio guineano y las de solidaridad información sobre la situación de los derechos humanos en Guinea, vistas las dificultades que para su presencia en el interior del país le ha planteado la administración guineana.
Ante esta situación la Plataforma para la Paz y los Derechos Humanos en Guinea Ecuatorial (PDHGE) y la Asociación para la Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial (ASODEGUE) quieren poner de manifiesto lo siguiente:
-El número de presos políticos en Guinea se sitúa en torno a los ochenta (sobre una población total del país de 400.000 personas).
-Cinco están en la ¨zona reservada¨ del penal de Black Beach. Han sido objeto de torturas pero no existe cargo alguno contra ellos. Cuatro (Gabriel Nse Mañana, Ruben Fima, Romualdo Ndong y Manuel Seme Nze) permanecen en estas dependencias desde finales del mes de mayo. El último en llegar ha sido Jesús Miguel Ondó, ciudadano español de origen guineano, detenido el 22 de agosto pasado, también torturado y sin cargos.
En estas mismas dependencias permaneció más de sesenta días el ciudadano español Augusto Mba Sa.Oyana (del 17 de junio al 19 de agosto), hasta que consiguió fugarse del penal y llegar a la embajada española en Malabo. Mba Sa.Oyana fue también torturado.
El régimen carcelario de los prisioneros de esta zona carece de cualquier regulación legal y depende de la mera voluntad de los altos cargos de la Seguridad guineana. En estos casos de la voluntad de Manuel Nguema Mba y Julián Ondo Ncumu.
En las restantes instalaciones de Black Beach permanecen unos treinta prisioneros más, todos ellos bubis. Son una parte de los condenados en el juicio de mayo de 1998. Este juicio fue considerado ¨sin garantías¨ por observadores de, entre otros, Amnistía Internacional. Todos los acusados en aquel proceso fueron objeto de torturas durante la instrucción del sumario que en algún caso tuvieron una extraordinaria gravedad. Los que continúan en Black Beach se ven obligados a realizar trabajos públicos y otras labores en las viviendas y propiedades de altos cargos del régimen guineano. (Jesús Miguel Ondó, citado antes, realiza también este tipo de tareas)
El penal de Black Beach carece, además, de condiciones de habitabilidad según informes de Relatores anteriores de Naciones Unidas y del propio Gallón Giraldo. Está situado en la ¨zona presidencial¨ de Malabo, la capital del país.
-El resto de los presos bubis condenados en junio de 1998 (otros cuarenta y uno) fueron trasladados en marzo de este año a la antigua cárcel colonial de Evinayong en el centro de la región continental, a varios cientos de kilómetros de su residencia habitual. Aunque las autoridades justificaron el traslado aduciendo razones de seguridad (un grupo armado procedente del exterior intentaría liberarlos) no han podido aportar ni una sola prueba en este sentido.
Aprovechando la presencia en Madrid del señor Gallón Giraldo le solicitamos que traslade a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y al gobierno guineano las reivindicaciones siguientes:
1) El penal de Black Beach, uno de los símbolos más evidentes de la represión padecida por el pueblo guineano a lo largo de las dos dictaduras y uno de los penales más despiadados del continente africano, debe ser clausurado.
Los presos sin cargos deben ser puestos inmediatamente en libertad.
2) Los cuarenta y un detenidos de Evinayong deberían ser devueltos a la isla de Bioko, garantizándose que no sean internados de nuevo en Black Beach.
El gobierno guineano debería contribuir a crear un ambiente de reconciliación entre las distintas comunidades guineanas con medidas de gracia hacia los prisioneros bubis, los que están en Black Beach y los que están en Evinayong.
3) Las condiciones de los presos en las cárceles guineanas deberían garantizarse poniendo a estas instituciones bajo el control de las autoridades judiciales y por medio de la aprobación y el posterior cumplimiento de unas leyes que contemplasen el respeto a los derechos de los detenidos.
Con independencia de estas reivindicaciones relacionadas con los presos, las dos organizaciones queremos denunciar la pervivencia del régimen de intimidación por parte de las autoridades del país sobre la inmensa mayoría de la población; las restricciones al ejercicio de las libertades de reunión, expresión y asociación; el deterioro o la precariedad de servicios básicos como son la sanidad o la enseñanza; la ignorancia y el desprecio por las necesidades de los sectores más desfavorecidos de la sociedad guineana, que superan con creces el cincuenta por ciento de la población. Estos hechos contrastan con la insultante riqueza de pequeñas minorías relacionadas con el poder político y con la explotación de los recursos naturales del país (en especial del petróleo).
La democracia, el respeto a los derechos de los pueblos que integran Guinea, la reconciliación nacional y la paz siguen siendo aspiraciones básicas de la mayoría de los guineanos.
17 noviembre 2000
Plataforma por la Paz y los Derechos Humanos en Guinea Ecuatorial (PDGH)
Asociación para la Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial (ASODEGUE)
Fuente: ASODEGUE