Malena, personaje de Kafka
Oviedo, R. S.
Víctima del engranaje del poder burocrático, Malena Ava Bosoka se arriesga a tirar por la borda tres preciosos años de vida académica. Nacida hace 18 años en Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial, antigua colonia española, Malena sacó con buenas notas (una media de notable) el primer curso de Bachillerato en el Instituto Alfonso II de Oviedo, pero el Ministerio de Educación le deniega ahora la convalidación de los estudios que realizó anteriormente en su país y le ha instado a matricularse en cuarto de la ESO. Es decir, que le obliga a desandar un camino que le ha llevado hasta el último curso de Bachillerato y en cuyo horizonte se atisba la Universidad. Por imaginar historias parecidas a ésta, Franz Kafka ha pasado a la historia de la literatura.
Una ONG ha solicitado el amparo del Defensor del Pueblo para que investigue este caso y logre que el Ministerio de Educación convalide los estudios de Secundaria de Malena, que cuenta con el apoyo de todo el equipo de profesores del Alfonso II y de sus compañeros de clase.
La muchacha, mientras, invoca la cordura de los gobernantes: «Hay alumnos que pasan de curso suspendiendo asignaturas y a mí me quieren hacer volver a la ESO, a pesar de que he aprobado primero de Bachillerato». Malena llegó a Asturias en julio de 2001 acompañada por su hermana. Su padre, un funcionario de la Administración guineana, quería que ambas se formaran en España. Pocos días después de aterrizar en Oviedo, la joven se acercó a la Alta Inspección Educativa de Delegación del Gobierno para tramitar la convalidación de sus estudios y formalizar su ingreso en un instituto ovetense. Atendiendo a las instrucciones de una funcionaria, se inscribió en Primero de Bachillerato a la espera de una previsible certificación inmediata de sus papeles. Al final, ni lo uno ni lo otro. La estudiante guineana tuvo que esperar un año y medio, justo hasta el pasado 2 de diciembre, para conocer las malas noticias: el Ministerio decidió dejar sin efecto el curso y medio que ha realizado en el Alfonso II.
El director del centro, Francisco Diego Llaca, considera que Malena («una estupenda alumna») está pagando por una serie de errores administrativos que parten del momento en que fue aconsejada en Delegación del Gobierno para matricularse en un curso superior al que le correspondía y que desemboca en un retraso de 18 meses para la resolución. Para Llaca, «un defecto de la Administración no lo puede pagar la administrada».
El responsable del instituto extiende sus reproches a la Viceconsejería de Educación, que, a su juicio, se ha inhibido en este asunto a pesar de que pudo inscribir a Malena para examinarse de cuarto de la ESO en la escuela de adultos del Fontán. De esta manera, Malena sólo tendría que perder un año. «Pero Dolores Guerra (directora general de Ordenación Académica), se negó a esta propuesta», lamenta Diego Llaca. «Tanto el MEC como el Principado han dado muestras de ineptitud que esperamos corrijan cuanto antes».
El director reconoce que no sabe bien qué hacer con Malena. Con el curso ya avanzado, la muchacha pena en una suerte de limbo académico a la espera de la resolución del Defensor del Pueblo. Una resolución que no puede esperar porque las pruebas de selectividad están a la vuelta de la esquina. En esta trama de absurdo administrativo, Malena pide la palabra: «Lo único que quiero es que me dejen seguir estudiando con los compañeros con los que pasé de curso».
Fuente: La Nueva España / 7.3.03