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Todas las dictaduras deben tener el mismo trato publicado por: La Díaspora Boletín informativo para la communidad ecuatoguineano en el extranjero el 02/08/2003 7:33:52 CET
Samuel Mbá Mombé (Médico y opositor al régimen de Guinea Ecuatorial)
Si la dictadura de mi país, Guinea Ecuatorial no estuviera amparada, sujetada, apoyada, sostenida y alimentada directa o indirectamente por los que dicen defender los derechos humanos y la democracia en el mundo, no escribiría este artículo cuyo objetivo principal y único es alentar a esos países que todas las dictaduras deben tener el mismo trato.
El análisis que pretendo hacer es para demostrar la ambigüedad o más bien la hipocresía de los países que por una parte condenan la violación de los derechos fundamentales de los ciudadanos en determinados países y por otra, apoyan y sostienen directa o indirectamente a otros de las mismas características como es el caso de Guinea Ecuatorial por puros intereses económicos.
Si analizamos objetivamente nuestra reciente historia nos daremos cuenta que algunos países con una tradición democrática incuestionable han venido sosteniendo impecablemente a los regímenes dictatoriales más férreos del mundo que han asesinado impunemente a miles y miles de sus ciudadanos con la participación, complicidad y beneplácito de esos países democráticos.
Como botón de muestra, nos situaremos en la década de los setenta cuando algunos países del llamado Tercer Mundo se vieron azotados por las más férreas y crueles dictaduras jamás conocidas en la historia de la humanidad pero que en la mayor o menor medida estaban apoyadas por los gobiernos supuestamente democráticos llegando hasta incluso a ejercer el derecho de veto cuando se intentaba tomar cualquier tipo de medida o sanciones contra esos regímenes dictatoriales. La historia está llena de ejemplos donde han tenido lugar esos comportamientos perversos e indignos y todos conocemos los nombres y apellidos de esos países y gobiernos.
Creo que ninguna mente sensata o alguien mentalmente equilibrado puede justificar la violación de los derechos humanos y los tratos inhumanos o degradantes en cualquier lugar que se produzca por considerar que la promoción y protección así como la defensa de los derechos humanos es un deber de todos los estados y no una tarea exclusiva de aquellos que los violan de forma sistemática. Es total y absolutamente surrealista la política de condenar la violación de los derechos humanos en determinados países imponiéndoles sanciones económicas y otras, mientras que en otros se prefiere mirar a otra parte o pasarse de ciegos sólo por mantener y defender los intereses económicos yɔ estratégicos que algunos mantienen con esos.
El caso de Cuba es llamativo en ese sentido. Aunque todos coincidimos en el autoritarismo del régimen de Fidel Castro pero también hay que tener el coraje de decir que los decenarios de años de embargo que está sufriendo este país caribeño son injustos siempre que el mismo ha perjudicado en esos años sólo al pueblo cubano. Creo sin lugar a dudas que el régimen cubano ha sido víctima de la guerra ideológica de los años de la guerra fría y poco o casi nada tiene que ver con la violación de los derechos humanos que sin duda alguna se está produciendo en el país. En otros países han sido violados y están siendo violados los derechos humanos sin que nadie abre la boca para denunciarlo con contundencia aplicando medidas y sanciones al igual que se está haciendo con Cuba.
El debate abierto entorno al rechazo por parte del régimen cubano de la ayuda humanitaria de la Unión Europea anunciado por Fidel Castro en su discurso con motivo de la celebración del cincuenta aniversario de la revolución debería centrarse no sólo en dramatizar esta decisión sino y en el análisis objetivo, sin emociones y connotaciones ideológicas sobre las consecuencias catastróficas que han supuesto para la mayoría de la población cubana de a píe el embargo impuesto por los Estados Unidos hace decenas de años. Es cierto que el régimen cubano viola los derechos humanos pero el embargo también ha contribuido considerablemente en la situación de deterioro en la que se encuentran los diferentes sectores de la vida social y principalmente el económico. No se trata de defender al régimen de Fidel Castro pero el condicionamiento que hace la Unión Europa de la ayuda humanitaria con el respeto o mejoramiento de la situación de los derechos humanos debería ser aplicado a todos los países que violan esos derechos como es el caso de Guinea Ecuatorial que a pesar de la violación flagrante y sistemática de los derechos humanos y el despilfarro de la ayuda humanitaria que se le ofrece, ésta nunca ha sido condicionada, al contrario siempre se ha justificado como una contribución a la población más necesitada cuando en realidad la situación es totalmente diferente.
Es llamativo además el hecho de que cuando Cuba está siendo condenado por violación de los derechos humanos, el mandato del Representante Especial de las Naciones Unidas para Guinea Ecuatorial fue revocado por la Comisión el 19 de abril de 2002, precisamente en el momento en que un centenar de ciudadanos por motivos políticos estaban siendo injustamente torturados en las cárceles del país y posteriormente condenados a duras penas de prisión que están purgando hasta la fecha en un juicio calificado de injusto y sin garantías por observadores imparciales. A pesar de esta situación y tras difusión de los acostumbrados panfletos condenatorios por las organizaciones e instituciones internacionales, las relaciones entre el régimen de Guinea Ecuatorial y estas instituciones no se han deteriorado, al contrario parece que se están fortaleciendo como es el caso del anuncio de la reapertura tanto de la Oficina de la Unión Europea en Malabo como de la Embajada de los Estados Unidos todo ello a pesar de la situación deplorable de los derechos y las libertades democráticas en el país.
Cuba sigue siendo como se ha dicho arriba víctima de la guerra ideológica que parte desde la época de la guerra fría entre la ex Unión Soviética, sus aliados y los Estados Unidos con sus aliados de la Europa Occidental.
El Gobierno español sea de color que sea, juega un papel importante en las relaciones entre los países hispanohablantes y la Unión Europea que puede influir positiva o negativamente en sus decisiones. Guinea Ecuatorial al igual que Cuba son países que violan los derechos humanos pero el trato que reciben por parte del actual Gobierno español no es el mismo. El contubernio entre José María Aznar y Teodoro Obiang Nguema es un hecho demostrado. A pesar del estado deterioro y de flagrantes violaciones de los derechos humanos, del despilfarro del patrimonio público y de otros comportamientos perversos y repugnantes del régimen de Guinea Ecuatorial, José María Aznar y su Gobierno están demostrando que en nada vale el tema de violación de los derechos humanos cuando se abren buenas expectativas para que las empresas españolas puedan participar en el reparto del pastel negro mientras que al contrario, está manteniendo una actitud mucho más severa respecto a Cuba como si fuera que la vida de los cubanos le importara más que la de los guineoecuatorianos.
Ni la vida de unos ni la de otros le importa en absoluto a José María Aznar. El problema está en los intereses y Guinea Ecuatorial con su petróleo se ha convertido en uno de los mejores aliados de España y de otros países “democráticos” a pesar de la violación de los derechos humanos.
Queramos o no, nos guste o no, esta es la triste y cruda realidad.
Fuente: LD/Mba Mombe
¡Nota importante! El contenido de los artículos publicados no refleja necesariamente la opinión de la redacción de guinea-ecuatorial.net Véase también la declaración sobre el uso de seudónimos
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