Compatriotas Ecuatoguineanos,
Nuestra memoria histórica colectiva, el sentido de responsabilidad cívica, así como la creciente conciencia y la experiencia adquiridos por el Pueblo de Guinea Ecuatorial, antes y después de nuestra Independencia Nacional, constituyen entre otros, los elementos que renuevan y acrecientan cada día más el alcance, la importancia y el reconocimiento que todos los ecuatoguineanos reservamos a la celebración del Aniversario del Día 3 de Agosto de 1.979.
Sin lugar a dudas, la memorable fecha del Golpe de Libertad se ha convertido en punto de partida indiscutible y acontecimiento nacional de referencia que, si no le otorgamos su justa valoración, no sabríamos abordar y contemplar objetivamente el proceso de las grandes transformaciones de orden político, económico y socio-cultural, así como una mejor apreciación de las perspectivas alentadoras de progreso y bienestar abiertas al Pueblo de Guinea Ecuatorial después de los últimos 24 años.
Como una experiencia de la vida cotidiana, observamos que con frecuencia, consciente o inconscientemente, los seres humanos mal inspirados y, entre ellos, algunos Compatriotas Ecuatoguineanos de mala voluntad, han caído en la tentación de minimizar las realidades y olvidarse de las lecciones de la historia, en relación con los acontecimientos que, a través de los tiempos, han marcado la evolución de nuestro país.
Sin embargo, podemos afirmar que hoy el Pueblo de Guinea Ecuatorial reconoce, resalta y consagra la fecha del 3 de Agosto de 1.979, como día de la verdadera y auténtica liberación de nuestro país.
Día de la victoria, de la abolición de la dictadura, día de la recuperación de la libertad y demás derechos secuestrados del Pueblo, en fin, día del inicio de una nueva andadura llena de optimismo, de esperanzas e ilusiones, un sueño que se está transformando en una realidad vivida.
De ahí la solemnidad con la que, año tras año, venimos celebrando este singular y trascendental evento nacional, que debe perdurar en la memoria de las generaciones presentes y futuras de Guinea Ecuatorial.
Por ello, dirijo en el día de hoy Mis más calurosas y sinceras felicitaciones, unidas a los mejores augurios de paz, bienestar y prosperidad al Pueblo de Guinea Ecuatorial que, gracias a la voluntad de Dios y al apoyo de este Pueblo, ha sido la fuerza de inspiración y el verdadero artífice de esta gesta de liberación, al que como siempre, rendimos un merecido homenaje con ocasión de este Aniversario, por el espíritu patriótico y nacionalista que siempre le ha caracterizado.
Las Beniméritas Fuerzas Armadas de la República de Guinea Ecuatorial, como Institución y principal actor de la causa de nuestra alegría, exentas de toda ambición, cumplieron con honor y dignidad su sagrada misión de salvar a la Nación en caso de peligro inminente, en cuyas operaciones muchos de nuestros Compatriotas perdieron sus vidas.
Honor y Gloria a aquellos valientes Soldados caídos por una causa justa que Dios y la historia reconocerán para siempre.
Vayan a ellas nuestro vivo reconocimiento y la expresión sincera de nuestras felicitaciones, por su espíritu patriótico, el celo y el anhelo que siempre han consentido al servicio de la Nación.
Nuestras felicitaciones se dirigen igualmente a todos los amigos de Guinea Ecuatorial que, desde el interior y exterior del país, comparten física o espiritualmente con nosotros esta solemne celebración, a los que expresamos nuestro profundo reconocimiento y sincera gratitud.
Al mismo tiempo, y como es natural, un acontecimiento nacional de la magnitud y alcance del evento que hoy celebramos Me brinda nuevamente una excelente oportunidad para renovar a todo el Pueblo de Guinea Ecuatorial el testimonio de Mi reconocimiento y gratitud por el apoyo electoral y la confianza que ha depositado en Mi persona y la acción que vengo impulsando al frente del país, con ocasión de las pasadas Elecciones Presidenciales. Por lo que Mi firme compromiso con el bienestar y la prosperidad del Pueblo ha sido y seguirá siendo un elemento invariable de la política de Mi Gobierno y debe ser igualmente el talante que ha de caracterizar la actuación de todas las Instituciones del Estado que son la emanación de la voluntad soberana del Pueblo.
Pues, es evidente que por la emoción que nos embarga en estos momentos, y desde Mongomo, Capital de Wele Nzas, anfitriona de turno y sede de esta efemérides, Mi pensamiento y deseos de felicidad se dirijan a todos y cada uno de Mis compatriotas de todas las provincias, distritos, municipios y poblados de la Geografía Nacional y aquellos residentes en el exterior, a los que queremos hacer partícipes del regocijo y el entusiasmo que en el día de hoy aflora en los corazones de todos los ecuatoguineanos.
Por lo mismo, estos sentimientos van dirigidos a los nacionales de países amigos y al conjunto de extranjeros que en misiones de cooperación y solidaridad, o por dedicarse a actividades productivas en diferentes sectores, a nivel público y privado, contribuyen con su esfuerzo al impulso de la noble tarea de promover el desarrollo socio-económico y el progreso de Guinea Ecuatorial.
Cuando celebramos el Aniversario del Golpe de Libertad es inevitable que nuestro recuerdo se torne al estado de caos, la destrucción sistemática de todas las estructuras que sostienen la vida del Estado y toda la suerte de calamidades que caracterizaron el anacronismo que conoció nuestro país durante los 11 años después de su accesión a la Independencia Nacional.
Un análisis profundo de aquella situación nos permite reflexionar profundamente para comprender en cada ocasión y con toda evidencia que la independencia que alcanzamos el 12 de Octubre de 1.968 era pura paradoja con el espíritu y el sentido de la liberación nacional y del progreso social.
Pues, fueron suprimidas en el País las libertades de expresión, asociación, manifestación, de movimiento, de culto y religión, etc, y fueron conculcados todos los derechos económicos, políticos, sociales y culturales del Pueblo de Guinea Ecuatorial.
Desde entonces, nos hemos enfrentado con la difícil tarea de la reconciliación y reconstrucción nacional, así como de la construcción del país a partir de una estabilidad y de un orden social constituido.
Ello nos ha permitido comprender y asimilar que destruir es más fácil que construir, y que reconstruir es mucho más difícil que construir.
Sobre, todo también hemos aprendido que si la acción de la política y el compromiso de los políticos no tienen su horizonte y razón de ser en la búsqueda del bien común de la Nación y en la satisfacción de las aspiraciones y necesidades legítimas del Pueblo, el resultado no puede ser otro que la autodestrucción y la anarquía, con el consiguiente riesgo de incurrir en el aniquilamiento o en la paralización del Estado.
Por ello, estimados Compatriotas, desde que asumí la Alta dirección del Estado, nunca hemos hecho alarde, con matiz individualista, ni mucho menos hemos tratado de atribuirnos la gesta heroica del 3 de Agosto de 1.979, como una hazaña o proeza de carácter personal.
A pesar de Mi condición de su principal protagonista con las Beneméritas Fuerzas Armadas de nuestro país, el mérito indiscutible de este Histórico Acontecimiento corresponde por derecho legítimo al Pueblo soberano de Guinea Ecuatorial, que se había rebelado contra la magnitud del horror, la barbarie y la desolación entonces implantados en nuestra querida Patria.
Efectivamente, la duda se había adueñado del Pueblo, en el sentido de que si Guinea Ecuatorial formaba también parte de la humanidad creada por Dios.
Compatriotas Ecuatoguineanos:
La situación de Guinea Ecuatorial antes del Golpe de Libertad que hemos descrito someramente permite comprender que el acontecimiento que hoy celebramos viene siendo para el Pueblo de Guinea Ecuatorial una ocasión propicia para tener una visión retrospectiva del camino recorrido, analizar las causas de las dificultades confrontadas, a fin de plantear y abordar siempre con realismo y firmeza las tareas y los retos que presenta el presente y el futuro de nuestro país.
Debemos plantearnos los interrogantes de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos, y darnos una respuesta sincera, porque la misma está en la conciencia de todos los ecuatoguineanos.
Por ello, un balance somero de la acción desplegada por Mi Gobierno desde entonces, nos permite constatar, sin ánimo triunfalista, que el país en su conjunto, pese a las dificultades prevalecientes, ha experimentado importantes e innegables transformaciones de orden político, económico y socio cultural, garantizando así las bases de un desarrollo nacional sostenido, equilibrado y coherente.
Esta es la situación que hemos descrito como “VACAS GORDAS” que todo ecuatoguineano debe mantener y defender, porque cuando hay paz y bienestar, lo es para todos, como también cuando hay crisis, es el perjuicio de toda la Nación. No olvidemos el pasado por la dicha del presente.
Al mismo tiempo, hemos podido observar que para conservar estos importantes logros alcanzados y avanzar hacia mayores cotas de progreso para nuestro Pueblo, es necesario que todos redoblemos nuestros esfuerzos y nuestra vigilancia permanente, ante los grandes desafíos que se presentan para el presente y el futuro de nuestro país.
Pues, en un mundo en efervescencia, en razón de la proliferación de los focos de tensión y los conflictos en varias regiones de la tierra, evidentemente, Guinea Ecuatorial puede y debe felicitarse razonablemente al apuntar, entre sus principales logros, el mantenimiento de la paz, la concordia, la reconciliación nacional y la articulación de un genuino proceso de democratización en el país.
En otro orden de ideas, entre los méritos del clima propiciado por este proceso de democratización es, sin lugar a dudas, el establecimiento de una base institucional que descansa en el respeto de los valores, la cultura y la voluntad soberana del Pueblo de Guinea Ecuatorial, en tanto que garantía indiscutible para la consolidación del sistema democrático y el Estado de Derecho en nuestro país.
Aunque como Presidente de la República encarno la representatividad del Estado y que Mi carácter personal podría resultar la garantía de la paz y el progreso que conoce la Nación, pero las personas no son eternas, por lo que la mejor garantía de la paz, estabilidad y desarrollo socio-económico es la asimilación del Pueblo a estos valores democráticos y del Estado de Derecho.
En efecto, las acciones del Gobierno en orden político e institucional han permitido conservar en el país un clima de dialogo, concertación y cohesión nacionales que, a su vez, ha contribuido consecuentemente a que, pese a las constantes maquinaciones de nuestros detractores internos y externos, el Gobierno de la Nación haya sido capaz de concebir y poner en marcha sucesivos planes y programas de desarrollo económico y social.
Estos programas han sido diseñados para alcanzar a corto, mediano y largo plazos, los objetivos que hagan posible la reconstrucción, construcción, ampliación y modernización de las infraestructuras básicas en todo el país, la diversificación de las actividades del sector productivo, la potenciación de las acciones que permitan mejoras cuantitativas y cualitativas en el sector social, poniendo el acento en los servicios de sanidad, la educación, la justicia, la promoción de los derechos de la Mujer, la juventud y la infancia.
En el sector educativo, eje indispensable para el despegue del desarrollo nacional, hemos concentrado los esfuerzos para mejorar la oferta y calidad de la enseñanza, potenciando a la vez la formación y capacitación de Recursos Humanos en todos los sectores.
En el sector sanitario, nuestras acciones se orientan, entre otros aspectos claves, en la reducción de la mortalidad infantil y la adopción de medidas para combatir la expansión y propagación de pandemias como el VIH/SIDA y el Paludismo, acciones en las que se hace necesario un compromiso colectivo de los poderes públicos y de la población en su conjunto.
En definitiva, nuestros objetivos de desarrollo económico y social se enmarcan dentro de una estrategia global hacia metas como el desarrollo rural y seguridad alimentaría, la erradicación de la pobreza, la buena gestión de los asuntos públicos, y en general, para encarar con objetividad y firmeza todos los problemas que hoy presenta el desarrollo del país.
En este sentido, deseamos destacar que junto con las acciones del sector público, hemos intensificado los esfuerzos para que el sector privado, tanto extranjero como nacional, encuentre los incentivos y las facilidades que hagan cada vez más atractiva la inversión del capital, a fin de que dicho sector se convierta en motor del desarrollo, con la creación e incremento de la riqueza y la generación de empleos en todos los sectores y, en especial, para la mujer y la juventud.
El sector privado, cuyas actividades tienen incidencias directa en la población, debe evitar su interferencia en la política del País, con la discriminación de grupos.
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Los propios ecuatoguineanos deben ser los primeros vigilantes para que esta situación no se produzca. El Gobierno ha dado el primer ejemplo, porque no discrimina por razones políticas ni de otra índole.
Además, estamos particularmente interesados en que el sector privado promueva, junto con el Gobierno y la sociedad civil, las estrategias y programas que pongan el mayor empeño para el aprovechamiento del Pueblo las ventajas que proporcionan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, en el ámbito de una sociedad universal globalizada.
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Al resaltar los esfuerzos que despliega Mi Gobierno en los últimos años, cuyo resultado son las numerosas obras de interés nacional que hoy se contemplan como realidades concretas en todo el País, debemos destacar como referencia especial el impacto altamente positivo que ha tenido y seguirá teniendo la producción del petróleo para la economía nacional, como consecuencia de las medidas que progresivamente hemos ido adoptando, a fin de asegurar la utilización racional, trasparente y eficaz del producto de este recurso, para contribuir en el desarrollo de otros sectores claves de la economía nacional, en los términos consagrados por la Conferencia Económica Nacional del año 1.997.
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En efecto, queremos señalar y destacar al mismo tiempo que, es evidente y justo que Guinea Ecuatorial se sienta optimista y reconocida, porque asistido por la Divina Providencia hayamos puesto al alcance del Pueblo estos recursos para satisfacer sus necesidades de desarrollo.
Sin embargo, debemos recordar que al propio tiempo, el Pueblo de Guinea Ecuatorial debe permanecer vigilante y ser plenamente consciente de que el petróleo, a la vez que ofrece enormes posibilidades de desarrollo y progreso, conlleva al mismo tiempo grandes retos y desafíos para la paz y la estabilidad de nuestro país, por lo que, apelamos a la vigilancia, a la prudencia y a la madurez de nuestro Pueblo.
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Compatriotas Ecuatoguineanos:
En el plano internacional, el mundo de hoy esta caracterizado por serías amenazas de perturbaciones de la paz y la seguridad colectiva de la humanidad, debido a los focos de tensión y los escenarios de violencia que se han proliferado en varias regiones del planeta.
Estos desafíos a la paz y la seguridad internacional han creado en el mundo un clima de inestabilidad que trasciende las fronteras de los Estados, con riesgo de imprevisibles consecuencias para la supervivencia de sus pueblos.
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El Continente Africano en general, el Golfo de Guinea, y de manera especial, la Sub-región del África Central, constituyen el teatro principal de este clima de persistente inestabilidad.
Aunque se dan importantes pasos alentadores en la búsqueda de soluciones viables a los conflictos que sacuden a varios de sus Estados, vemos con profunda preocupación el clima de inestabilidad que acosa a la Sub-región de África Central.
Nuestra voluntad y convicción seguirán preconizando que el Golfo de Guinea, en general y el África Central, en particular, por los inmensos recursos que la naturaleza les ha dotado para el bienestar de sus pueblos, deben ser declaradas como una zona de paz, de estabilidad y de colaboración.
Fiel a su vocación pacifista, Guinea Ecuatorial tiene la voluntad de intensificar una política exterior orientada a la solución negociada de los conflictos internacionales mediante el dialogo y la concertación, y aboga por la promoción de relaciones de amistad y cooperación entre los Estados, sobre la base del beneficio reciproco y la solidaridad.
En este sentido, reiteramos la voluntad del Gobierno de Guinea Ecuatorial para asociarse plenamente al esfuerzo universal en la lucha contra el terrorismo y el crimen transnacional organizado bajo todas sus formas y manifestaciones.
Pues, el terrorismo nacional e internacional y el crimen organizado, son incompatibles con la voluntan de los Estados para la preservación de la paz interna e internacional, por lo que estos fenómenos abominables deben ser combatidos sin tregua, aplicando eficazmente las Leyes nacionales e internacionales en la materia.
La cooperación internacional ha sido y seguirá siendo un instrumento eficaz para promover la solidaridad entre los Estados y la amistad entre los pueblos.
En este sentido, el Gobierno de Guinea Ecuatorial reafirma su decidida voluntad de impulsar y promover aún más las relaciones de amistad y cooperación que mantiene con los socios tradicionales que han venido aportando su contribución al desarrollo económico y social de nuestro país, a nivel bilateral y multilateral.
A este respecto, Mi Gobierno se felicita del cauce e impulso tomado por las relaciones de Guinea Ecuatorial y el Reino de España, a pesar de las constantes maquinaciones de ciertos grupos de presión con intereses propios, para perturbar el buen desarrollo de estas relaciones.
Queridos Compatriotas:
Cuando celebramos el Vigésimo Cuarto Aniversario del Golpe de Libertad, lo hacemos recordando que el objetivo de la gesta del Día 3 de Agosto de 1.979 era convertir a Guinea Ecuatorial en una sociedad en la predomine el humanismo, la justicia, la libertad del Pueblo, la Paz y el progreso socio- económico.
Sin embargo, nunca hemos dejado de experimentar las intenciones destructivas de algunos ecuatoguineanos, empujados por agentes foráneos, confundiendo el uso de la democracia con el empleo de métodos anticonstitucionales, terroristas e ilegales. Ellos han sido castigados por la Ley, como otros tantos que han cometido delitos contra las personas y contra la sociedad.
Guiado por el espíritu humanitario y el interés de consolidar la reconciliación nacional, para que durante estas fiestas y en los sucesivo la alegría y el sosiego reine en todos los hogares de nuestra sociedad, He decidido conceder Indultos a los penados que por el tiempo que han cumplido sus penas y por la conducta que hayan observado, deben ser reinsertados en la sociedad, considerando que el castigo haya sido un medio de reeducación.
Que Dios bendiga y proteja a Guinea Ecuatorial.
Fuente: Ministerio de Información, Turismo y Cultura