El insigne patricio Abeso Motogo de la tribu Meban, era el jefe de un pequeño poblado desaparecido cerca de la ciudad de Micomeseng capital del distrito del mismo nombre en Río Muni, parte continental de Guinea Ecuatorial. Abeso Motogo se hizo famoso durante la colonización por sus frases célebres pronunciadas mitad en fang mitad en español dirigidas a los gobernantes del distrito. Cuentan que Abeso Motogo, cansado de ver cómo cada año los católicos celebraban el nacimiento de Jesucristo y a los pocos meses su muerte; para al año siguiente volver a celebrar su nacimiento y en muy poco tiempo otra vez su defunción,... Al enterarse que el comandante militar del distrito había decidido suspender las sesiones del tribunal tradicional que se celebraba periódicamente por ser Pascua de Resurrección, fue a verle para que le justifique tal decisión puesto que había salido de su poblado para las sesiones del Tribunal. El Comandante, después de intentar vanamente hacerle ver que se trataba de un acontecimiento importante ya que se conmemoraba la muerte y resurección de nuestro Señor Jesucristo, Abeso Motogo le preguntó visiblemente irritado: ¿pero qué clase de niño es ése?, ha nace (ha nacido), ha muere (ha muerto), ha nace, ha muere ¿cuándo muere emumuere? (¿Cuándo se morirá para siempre?).
Una pregunta similar sería la adecuada para preguntarnos a nosotros mismos sobre la necesidad de seguir todos los años acudiendo a las convocatorias del Presidente Obiang para rondas de negociaciones que al final suelen consistir en la revisión del mismo pacto que ya se revisó la vez anterior que a su vez era una revisión de la primera revisión.
Está claro que, debido a las fuertes presiones que está recibiendo y a las críticas por su talante totalitario e intolerante, sobre todo tras los falsos juicios del año pasado que culminaron con la detención tortura y maltrato de opositores, así como la farsa electoral que se montó a finales de año para seguir haciendo más de los mismo; al régimen ecuatoguineano le interesa maquillar su imagen a nivel internacional para demostrar que sí está dispuesto a dialogar con la oposición. No es la primera vez, ni la segunda, ni siquiera la tercera. Yo no estoy en contra de la negociación, pero es preciso señalar que una negociación se hace ”inter pares”; no hay negociación cuando una de las partes es la que impone su criterio además de ser la única beneficiaria de los resultados. Si de verdad vamos a negociar, debemos asegurarnos de que las condiciones previas garantizan efectivamente una negociación, a saber: que se nos facilite previamente (si no lo hemos elaborado conjuntamente como sería preceptivo) un orden del día con todos y cada uno de los puntos a tratar. Estos puntos se debatirían con antelación en los correspondientes comités ejecutivos de los diferentes partidos políticos, luego la elección de un entorno adecuado - si es necesario con testigos neutrales- para la negociación. Éste entorno y las condiciones dependerían del orden del día, de los los temas a debatir y del tipo de negociación. En caso contrario, lo que vamos a hacer es recibir órdenes y a seguir contribuyendo al mantenimiento de la farsa a la que pomposamente se ha dado por denominar ensayo democrático.
Es obvio que al no disponer de recursos que puedan reforzar de manera coactiva nuestra postura en una negociación, quedamos a expensas de la magnanimidad y la benevolencia de nuestro interlocutor. Pero, ¿estamos haciendo realmente lo correcto?. Dios y el Pueblo de Guinea Ecuatorial nos juzgarán. Por eso, estoy seguro que si Abeso Motogo pudiera levantar cabeza en esta Guinea Ecuatorial sin rumbo, se preguntaría: ¿hasta cuándo vamos a seguir así?.
Nsue Esono Mibuy
Unión Popular de Guinea Ecuatorial
Fuente: Nsue Esono Mibuy