H O J A nº 51 / 2003
PRECISIONES SOBRE LA CARTA DE FELIPE ONDÓ AL EMBAJADOR ESPAÑOL EN MALABO. En nuestra hoja informativa de ayer hacíamos alusión a una carta enviada al embajador español en Malabo, a principios de 2002, por el dirigente de la Fuerza Demócrata Republicana (FDR), Felipe Ondó. Esta carta ha sido utilizada dos veces en el último mes por el dictador guineano para acusar nuevamente a Plácido Micó (y por supuesto a Felipe Ondó) de participación en un supuesto intento de golpe de estado. Obiang se ha referido a ella en dos actos públicos, el primero de ellos en Malabo, en la presentación de la IV Reunión gobierno-partidos y, el segundo, en el discurso inaugural de esa misma reunión celebrada, como es sobradamente conocido, en Mbini. La referencia de Obiang ha servido para que distintos acólitos del presidente (el ministro de Información a la cabeza) se hayan referido al secretario general de CPDS en términos similares.
Sin embargo, según fuentes absolutamente solventes el texto de la carta de Felipe Ondó dice, con pocas diferencias, lo que sigue:
” Exmo. Sr. Embajador de España en Malabo,
Exmo. Señor:
En correspondencia a la pregunta que me formuló en nuestra última entrevista, interesándose por los apoyos con que cuenta mi formación política, al respecto debo participarle que últimamente hemos mantenido varios contactos con numerosas personalidades de la administración civil y militar del estado, quienes han manisfestado su apoyo a nuestro partido político. Entre dichas personalidades se encuentran:
Bató Obama Nsue
Florencio Maye Elá
Marcelino Owono Edú
Jaime Owono Obam
La cúpula de CPDS.
Le saluda cordialmente”
Leida la carta, resulta dificil deducir de ella ninguna intención golpista y, más bien, parece inscrita en el proceso de fortalecimiento organizativo al que, según sus dirigentes, estaba dedicada la FDR en el momento en que, a principios de 2002, se produce la oleada represiva que iba a culminar en el juicio-farsa del cine Marfil en mayo de ese año.
En ningún sitio aparece el nombre de Plácido Micó, por lo que lo que las acusaciones que se le hacen se demuestran doblemente falsas y como auténticas insidias destinadas a coaccionarle personalmente con el fin de limitar su actividad política.
De las personas que sí figuran (dos de ellas ministros o ex-ministros) sólo una, Bato Obama Nsue, fue juzgada en el cine Marfil, lo que demuestra una vez más que la relación de implicados en aquel proceso se confeccionó a voluntad del dictador y sus círculos cercanos y no en base a pruebas, fueran estas ciertas o falsas. Por otra parte, la carta de Felipe Ondó, que ahora le parece a Obiang tan decisiva, no se citó en ningún momento en las sesiones del juicio.
¿La embajada española debe permanecer callada en esta situación? Creemos que no. La torcida interpretación que dan a la carta Obiang y los suyos, sirve para amenazar a personas (al menos a Plácido Micó) cuyo comportamiento político es sobradamente conocido por la representación española; en esa misma interpretación de Obiang, se implica a la embajada española que aparece como interlocutora de políticos guineanos con intenciones golpistas y, finalmente, se la presenta como una instancia poco fiable puesto que las cartas que se le dirigen pueden aparecer con el tiempo en manos del dictador.
ASOCIACIÓN PARA LA SOLIDARIDAD DEMOCRÁTICA CON GUINEA ECUATORIAL (ASODEGUE)
12 de septiembre de 2003.
Fuente: ASODEGUE