MALABO, 18 oct (AFP) - 9h19 – Es a puntillas que Estados Unidos ha reabierto el jueves una embajada sin embajador en Guinea Ecuatorial, nuevo Eldorado petrolífero de África central descrito con frecuencia en materia de democracia y de los derechos humanos.
La presencia en Malabo del Secretario de Estado adjunto americano encargado de África, Walter Kansteiner, ha colmado visiblemente al presidente Teodoro Obiang Nguema, que ha saludado un “acto de una importancia transcedental en la historia del país”.
Tres años de “intensas negociaciones” han sido necesarios para persuadir a Washington de reabrir una representación diplomática cerrada en 1995 por “restricciones presupuestarias”.
El último embajador americana en Malabo, John Bennet, había sido acusado de “brujería” por las autoridades. La oposición local había comentado su retirada como una desaprobación de las “constantes violaciones de los Derechos Humanos” en este país de apenas un millón de habitantes.
Con el retorno del estandarte estrellado, el “general-presidente” Obiang que dirige desde 1979 esta antigua colonia española con puño todo latino-americano al estilo de los años 70, cierra un año de suerte comenzado por su reelección en diciembre 2002 con 97,1% de votos.
Su país ha accedido al tercer rango de países productores del petróleo de África subsahariana, dertrás de Nigeria y Angola, bajo la impulsión de una decena de compañías petrolíferas de Estados Unidos, cuyo líder mundial es ExxonMobil.
Todo es una aureola de un crecimiento económico a dos cifras después de dos años que ponen a Malabo al abrigo de todo acuerdo con los a veces inquisitrices instituciones financieras de Bretton Woods.
La reabertura de la embajada de Malabo es una ilustración entre otras de la recuperación de intereses de la administración americana por el petróleo africano desde los atentados del 11 de septiembre.
Pero en Malabo, la brevedad de la ceremonia y el nombramiento de un simple encragado de negocios, Jim Hanks Panos, no han escapado a nadie.
“Todo esto ha sido muy rápido y no parece a la ceremonia que se esperaba. Al menos la bandera americana ondea en Malabo”, comentaba el jueves un invitado guineoecuatoriano.
”Es una oficina diplmática ascendido políticamente al rango de embajada sin embajador”, comentaba un funcionario guineoecuatoriano, mientras que un diplomático europeo lo veía “una simple oficina consular”.
Durante la ceremonia de inauguración, señor Kansteiner no ha tenido que algunas palabras para saludar la cooperación entre los dos países y ha evitado hacer comentarios a la prensa.
“La explicación es simple. Todo lo que se concierne al petróleo y las relaciones entre Guinea Ecuatorial y las empresas petrolíferas es top-secret”, ha comentado un diplomático europeo, bajo cobertura de anonimato.
Según este diplomático, son “las empresas petrolíferas que han convencido a Washington de abrir al menos una oficina consular en Malabo. Ellas está allí desde hace más de 10 años a explotar sólo el petróleo. Aquello hacía así pues un poco desorden que no tenían una representación oficial en el país”.
La embajada americana de Malabo dependerá todavía al menos un tiempo de la de Camerún, dirigida por el embajador Georges Staples. Ella está localizada en una pequeña villa, propiedad del coronel Manuel Nguema Mba, tío del presidente Obiang Nguema y Vice-ministro del Interior. En el jardín, se hace aún la plantación del césped.
NOTA DE LA REDACCION: Pedimos disculpas por los errores e inexactitudes en la traducción totalmente ajenos a nuestra voluntad.
Fuente: La Diáspora / AFP