C O M U N I C A D O
En la tarde de hoy el dictador guineano Teodoro Obiang Nguema realizará una escala técnica en Barajas y se desplazará al Palacio de la Moncloa para entrevistarse con el Presidente del gobierno español José María Aznar.
Se escenifica así un acto más de la amistad entre ambas administraciones expresada en los últimos meses con las reiteradas idas y venidas, entre Madrid y Malabo, de ministros de los dos gobiernos.
La actual administración española se muestra anonadada ante los datos económicos (de la producción petrolera) procedentes de la antigua colonia española y está dispuesta a cualquier cosa con tal de favorecer la participación española en el negocio. En una reciente reunión con empresarios celebrada en Madrid, un alto cargo del Ministerio de Comercio intentaba sembrar el pasmo entre el auditorio diciendo: ”El índice de producción de barriles de petróleo per cápita en Guinea es superior al de la Arabia Saudí”. [Un índice formal donde los haya este de la ”producción de barriles per cápita” si se tiene en cuenta que los ciudadanos guineanos no han visto mejorado su nivel de vida en el importe de uno solo de esos 400.000 barriles/día que se producen en su país]. Hace unas pocas semanas la ministra Ana de Palacio firmó con el propio dictador un acuerdo de ”protección de inversiones mutuas” que es papel mojado en un país que carece de una justicia independiente...
Además, la realidad guineana no se expresa solo mediante su producción petrolera. Desde la anterior visita de Obiang (en septiembre de 2001 a Valladolid, donde consiguió una fotografía con el Jefe del Estado español que la dictadura guineana ha exhibido por medio mundo), su régimen ha desatado una de las oleadas represivas más intensas de su historia, se han conocido la existencia de cuentas corrientes en el exterior (en Estados Unidos) en las que Obiang y los suyos guardan el dinero que roban procedente del petróleo, ha falseado, una vez más, unas elecciones (presidenciales en este caso) y mantiene un férreo control político y económico sobre su país. Entre marzo y mayo de 2002 las autoridades guineanas detuvieron a más de 400 de sus ciudadanos (a los que se torturó en la mayoría de los casos), lo que si se remite al total de la población guineana da un detenido por cada mil habitantes. ¡Otro índice que no superan en la Arabia Saudí!. Murieron en la cárcel dos de los detenidos y permanecen en prisión casi cuarenta. En los últimos meses se ha detenido (sin cargos aparentes) al único representante estable en Guinea de una de las agencias de prensa internacionales (AFP), se mantiene encerrado desde hace más de un mes a un pastor protestante (Bienvenido Samba Momesori) sin que se hayan formulado cargos contra él y, muy recientemente, se ha iniciado la escenificación (con nuevas detenciones) de otro intento de golpe de estado, método con el que se purga y renueva fidelidades el sistema guineano.
Nos resulta difícil entender que el Presidente del gobierno español se empeñe en la democratización de lejanos países y la olvide en otros con los que, obligadamente, se mantienen estrechas relaciones.
Desde ASODEGUE pedimos a todas los partidos y organizaciones sociales de nuestro país que denuncien una vez más la política, sin norte y sin principios, de la administración española hacia Guinea. Pedimos también a los partidos políticos interesados en los problemas guineanos que no olviden la situación de este país cuando, con motivo de las próximas elecciones generales, se discutan las grandes líneas de la política exterior española.
ASOCIACIÓN PARA LA SOLIDARIDAD DEMOCRÁTICA CON GUINEA ECUATORIAL (ASODEGUE)
10 de diciembre de 2003
Fuente: ASODEGUE