En todo el Africa Central existe una constante: subdesarrollo, miseria, HIV, dictaduras, etc.
El objetivo de cualquier líder, social o político, debe ser terminar con esta situación escandalosa y traer la paz y el desarrollo en libertad. No hay otros fines a corto, medio y largo plazo. Los actuales dirigentes políticos -dictadores- nada pueden hacer salvo prolongar la ”debacle” del genocidio. Por tanto, cualquier plan de futuro debe tener una calendario propio e ignorar los calendarios de los dictadores.
El futuro en Africa Central se puede diseñar desde una ”tabula rasa” o partir de algunos elementos existentes, algunos de los cuales limitan el desarrollo político y económico. Entre esos elementos existentes está el ”Estado”, definido mejor como ”estado colonial subdesarrollante”.
Realizar un plan de futuro y ejecutarlo desde una Tabula Rasa implicaría llevar a cabo una revolución. Construir un Africa Central desarrollada, libre y democrática desde la tabula rasa significa ignorar la existencia de los actuales estados coloniales dictatoriales. Es la opción menos costosa pero se enfrentaría a la oposición frontal de Occidente y por tanto corre el riesgo de fracasar desde el inicio.
Entonces, ¿qué hacer?.
La opción más plausible es partir de las instituciones existentes homologadas por Occidente y transformarlas para que sirvan para el desarrollo y la libertad del hombre centroafricano.
Entre esas instituciones, la mejor adecuada al cambio es la CEMAC. La CEMAC posee los elementos básicos para un verdadero mercado común centroafricano y la unidad política...siempre que se lleven a cabo de forma rigurosa las normas y planes que se contemplan en su seno: Convergencia en varios frentes (fiscal, educativa, judicial, arancelaria), libertad de circulación de personas y cosas dentro de la CEMAC, no corrupción, buen gobierno, parlamento comunitario libre y autónomo, infraestructuras modernas para reducir los costes productivos, etc.
La mayor parte de los dictadores del Africa Central (Guinea Ecuatorial, Gabón, Congo) se oponen al desarrollo de la CEMAC. El desarrollo de la CEMAC pone en peligro sus dictaduras porque los principios de desarrollo de la CEMAC, elaborados por los cuadros del Africa Central con el liderzago de Camerun, suponen, como mínimo, una mejor gestión de la cosa pública. Para los dictadores, las actuales fronteras artificiales heredadas de Europa, conforman espacios para el robo y la impunidad con el pretexto de la soberanía, una soberanía de la inmoralidad y el genocidio.
Pero no solamente la CEMAC se enfrenta con la oposición de los dictadores. Algunos miembros de la oposición política reprimida no son capaces de ver la enorme potencialidad que ofrece la CEMAC. Si la lucha por el desarrollo político y económico se hiciera de forma global, teniendo presente el escenario global de la CEMAC, las cosas serían más fáciles. Muchos de esos supuestos líderes de la oposición son de extracción burguesa, habitantes de las ciudades, formados en Occidente e incapaces de mirar las cosas desde la óptica de las necesidades del habitante rural, ése que no sabe nada para qué sirven las fronteras y el estado que lo sustenta y que desea un mayor bienestar material, en hermandad y cooperación con sus vecinos africanos separados por Europa en el siglo XIX.
Si el desarrollo del Africa se ha hacer desde algo sin verse invadido por las tropas europeas o americanas, la CEMAC, una nueva CEMAC, es la mejor opción.
Para dar la vitalidad a la nueva CEMAC desde donde se puede iniciar la marcha adelante, es necesario:
1) Mantener un diálogo entre todos los centroafricanos para diseñar el futuro en cooperación, sin miedo a la falsa soberanía y sin miedo a la desaparición de dictadores. Es necesaria una Conferencia Comunitaria de los cuadros de la oposición, un lugar común de debate sobre el futuro en Centroafrica, unos recursos telemáticos comunes para la construcción del Africa Central y unos planes comunes para el recambio político de los dictadores, en sincronización. Fruto del diálogo debe ser el diseño de una nueva CEMAC
2) Desmantelar con maestría y en colaboración de todos los centroafricanos, las actuales dictaduras de Camerun, Gabon, Guinea Ecuatorial, RCA, y Congo Brazza.
3) Mantener unas relaciones especiales con el único país democrático de la zona: Sao Tome y Principe.
4) Discutir la situación de la RDC, Burundi, Angola, Rwanda y Tchad para analizar su incorporación posterior a la CEMAC bajo las condiciones de libertad, democracia, convergencia nominal, etc. La RDC y los países de los Grandes Lagos forman parte de numerosas organizaciones regionales y pueden suponer un retardo al programa de unidad económica y política.
Aparte de los dictadores que trabajan contra la CEMAC, hay otros elementos que retardan y dificultan el desarrollo de la CEMAC. Los más importantes son la ausencia de un parlamento comunitario democrático y la ausencia de un presupuesto comunitario.
El presupuesto comunitario es el único elemento que puede poner en marcha las reformas estructurales centroafricanas con principios de solidaridad. Ese presupuesto puede usar como ingresos el impuesto sobre el valor añadido (IVA) como se hace en la UE y además nutrirse con un porcentaje de las las rentas del petróleo y de los minerales. Es lógico que si la unidad económica resulta beneficiosa para las economías locales, los recursos locales deben ayudar en solidaridad a las regiones menos favorecidas. La unidad política no se puede conseguir sin solidarizar a los habitantes centroafricanos bajo una protección común. Gracias a esa protección común, la CEMAC obtendrá la legitimidad que necesita de los pueblos del Africa Central. Por primera vez los centroafricanos tendrán una institución que vela por sus intereses.
Paralelamente a lo anterior, el parlamento comunitario será el nexo de unión de la CEMAC con los habitantes centroafricanos. Gracias a él, la CEMAC dejará de ser una institución de jefes de estado dictadores y se convertirá en una institución cercana a los pueblos centroafricanos, legislando para el desarrollo político y social de esos pueblos.
También resulta urgente que se tenga una única legislación para las explotaciones petrolíferas y minerales, una forma de convergencia legislativa sobre los recursos minerales coherente con la convergencia arancelaria y fiscal.
De momento, lo urgente es poner en contacto a las mentes pensantes de Camerun, Guinea, Gabón, RCA y Congo. Mientras no se aborden los problemas de Gabon como problemas de Africa Central con la opinión o visión de todos los pensadores centroafricanos, es difícil que se puedan resolver los problemas de Gabon. Lo mismo se puede decir para Camerún, Guinea y Congo-Brazza. Incluso es válido resolver problemas locales con visión regional. Pero de ningún modo se pueden resolver problemas locales con visión local.
Si hay algún futuro en la zona, ese futuro es global. Es el momento de pensar globalmente para solucionar los problemas de Ebolowa, Mitzik, Ebibeyín, Bioko y Franceville.
Nvo e´Zang Okenve Mituy
Fuente: Celestino Okenve