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La mentira, el engaño y las vanaglorias son malos consejeros en la lucha política publicado por: La Díaspora Boletín informativo para la communidad ecuatoguineano en el extranjero el 06/01/2004 18:35:55 CET
Por: Samuel Mbá Mombé, Miembro Ejecutivo de RENAGE (Resistencia Nacional de Guinea Ecuatorial)
Como en anteriores ocasiones, me tomo la libertad de analizar la situación actual de la lucha política en nuestro país con el único objetivo de animar a todos los que se han comprometido a poner fin al oprobioso régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo y su clan familiar.
Quiero recordar estas palabras de Eloy Elo Nve Mbengono, ex fiscal General del Estado como punto de partida de mi análisis. ”Guinea Ecuatorial, único en su género que encierra tal contradicción, es el país que, a la vez, vive en paz y en guerra: en paz porque afortunadamente no hemos conocido conflictos armados en nuestras calles, lo que no valoramos en su justa medida; pero al propio tiempo vive en guerra porque mientras un ciudadano sigue reclamando algo de alguien, ese ciudadano lleva guerra en su corazón, y le aseguramos, Señor Presidente de la República, que hay guerra en los corazones de estos ciudadanos que van a pie en la calle, incluso de muchos que vamos en coche...” (Retazo del discurso con ocasión de la apertura del año judicial 1994-1995).
Si cogemos estas palabras como referencia, nos damos cuenta que la paz que pomposamente se dice que reina en Guinea Ecuatorial es una paz ficticia, una paz que se entiende como la ausencia de guerra. Si es cierto que el Pueblo quiere la paz, también lo es que quiere la libertad. La libertad en Guinea Ecuatorial brilla por su total ausencia lo que hace imposible que los ciudadanos participen activa e incondicionalmente en los asuntos que le afectan. Las maniobras dilatorias del régimen para sembrar el miedo en la población con invenciones de supuestas amenazas a la ”paz reinante” son de por sí una clara muestra de su fragilidad y del miedo crónico a todo tipo de reivindicaciones a favor de la democracia. Cualquier exigencia al respeto escrupuloso a los derechos humanos es calificada por el régimen como amenaza a la ”paz reinante”. Cualquier denuncia de violación de los derechos humanos es calificada como amenaza a esa pomposa paz reinante. Cualquier exigencia de apertura política sin prejuicios ni condicionamientos es calificada como amenaza a la ”paz reinante”. El objetivo del régimen es claro: SEMBRAR EL MIEDO ENTRE LA POBLACIÓN con declaraciones sobre hipotéticas amenazas belicosas contra el país cuando es el propio régimen que siembra el terror a lo largo y ancho de la geografía nacional.
Es sobradamente conocido que el régimen de Teodoro Obiang Nguema es campeón en la violación de los derechos humanos con la agravante de que los violadores de esos derechos gozan de total impunidad. Esta situación que ya perdura más de dos décadas y media sin que se vislumbre alguna expectativa de mejoramiento, nos obliga a retomar nuevas iniciativas mucho más eficaces tendentes a poner fin a esta situación. Con la mentira, el engaño y las vanaglorias no hacemos más que prolongar la agonía de nuestro Pueblo que está cansado de esperar que llegue alguien o algunos que pueden acabar de una vez por todas con esta situación totalmente de desesperación colectiva. Es bien sabido que la libertad no se compra sino que se conquista y creo que es el lema que nos conviene actualmente. LA CONQUISTA DE LA LIBERTAD debe ser el planteamiento de los demócratas guineanos. A raíz de lo que está pasando actualmente en nuestro país difícilmente se puede esperar que este objetivo pueda ser conseguido mediante las parodias de elecciones que organiza el régimen para legitimarse. Después de tanta experiencia acumulada sobre lo que han sido hasta ahora las elecciones en nuestro país no se puede seguir pensando que el régimen tiene voluntad política de cambio. La estrategia de la oposición en su conjunto debe ser de BOICOT TOTAL a las maniobras del régimen al ejemplo de Guinea-Conakry donde la oposición ha boicoteado en bloque las pasadas elecciones presidenciales. No creo que es serio acompañar a Obiang en unas elecciones cuyos resultados siempre han sido y seguirán siendo manipulados a su favor.
Obiang no puede seguir engañándonos como a unos peleles y es por eso que hay que tomar decisiones mucho más contundentes para ridiculizarlo ante la opinión pública. Ya se han celebrado tantas elecciones en Guinea Ecuatorial con la participación de la llamada oposición radical y en este caso, la verdadera oposición democrática sin que se haya producido algún cambio a favor de las libertades democráticas. En fang se dice: ”el número de trampas se aumenta en proporción a lo que se caza”. No se puede aumentar el número de trampas cuando no se caza nada y es lo que ocurre con las elecciones en Guinea. Seguir participando en las elecciones sin las más mínimas garantías de éxito es simplemente hacerle el juego al régimen. En 2004 están previstas las elecciones legislativas que hasta ahora no han sido convocadas y algunos partidos ya han anunciado su intención de participar en ellas lo que nos vuelve a situar en lo mismo.
Me da la impresión de que no hemos aprendido del descaro de las pasadas elecciones presidenciales para seguir participando en el juego ANTIDEMOCRÁTICO de Obiang. Salvo que el régimen y todo lo que representa manifieste públicamente y declare sin ambages el respeto de las reglas de juego admitiendo e incluyendo en el ordenamiento electoral todas las enmiendas y demás reivindicaciones de la oposición precedido de un debate amplio con todas las fuerzas políticas, económicas, sociales, etc. etc., se puede augurar la esperanza de un cambio político pacífico en el país. El reconocimiento de todos los partidos políticos, la liberación de todos los presos políticos y de conciencia, el retorno sin limitaciones ni condicionamientos de todos los exiliados, la adopción por consenso de las leyes que garantizarán la transición política son unas de las condiciones sin las cuales no se puede intentar establecer un sistema político que garantice la libre participación de todos.
La oposición y sus líderes no pueden permitir el lujo de querer combatir al régimen utilizando las mismas armas, cuales son: LA MENTIRA, EL ENGAÑO Y LAS VANAGLORIAS. Algunos convendrían conmigo que muchos de nosotros han mentido y han engañado al Pueblo con promesas nunca cumplidas y sin embargo seguimos vanagloriándonos de ser la alternativa del cambio. El Pueblo se ve truncado doblemente por lo que deberíamos tomar conciencia de la gravedad de su situación de la que hay que librarlo y cuanto antes mejor. La pasividad del pueblo se explica en mi opinión personal por la falta de acciones concretas contra la dictadura que no tienen por qué ser necesariamente violentas. Muchos cambios de régimen que han habido en el mundo han transcurrido pacíficamente porque esos pueblos fueron movilizados y concienciados por sus líderes. Lo que necesitamos actualmente en Guinea Ecuatorial es la movilización pacífica de la población contra la barbarie impuesta en el país y esto se puede hacer de muchas formas cuando realmente existe voluntad política y un convencimiento inequívoco de la necesidad del cambio. Los líderes políticos, y me dirijo a aquellos que aspiran a más que a una simple participación en el desarrollo del país, deben saber que nuestro Pueblo ya está harto de escuchar los mismos mensajes y al final no se produce nada a su favor. Algunos que trabajamos con esos líderes también deberíamos ser conscientes de nuestra responsabilidad en esa empresa. Todas nuestras declaraciones deben ir acompañadas de acciones para que nos puedan tomar en serio. La autocrítica es un buen consejero en el momento de hacer un balance del trabajo realizado y no aferrarnos en simples declaraciones de intenciones y enaltecimientos sin fondo. Lo que se hace mal se debe decir y la actuación de cada uno de nosotros debe ser transparente y sólo así podemos llegar a constituir un grupo sólido y homogéneo en objetivos. La falta de transparencia en nuestro quehacer político, los secretismos y los engaños no pueden sino conducir a situaciones de desconfianza entre los miembros del grupo que se intente constituir y la consecuencia inmediata sólo será la ruptura del mismo.
La oposición democrática (no la comparsa y octavillera del régimen) debe replantear sus estrategias de cara a un cambio político inmediato en el país. La cerrazón del régimen así como su nula voluntad política reiteradamente manifestada nos obliga a todos a trabajar con más realismo dejando aparte los optimismos baratos y las ilusiones. Obiang no entiende el lenguaje del diálogo y es por eso que debemos subir el tono de nuestras reivindicaciones con acciones que puedan obligarle a sentarse con la oposición o en su defecto, obligarle a abandonar el poder llamando a la movilización popular y a la desobediencia civil. Para que esto fuera posible es necesario que la oposición democrática se comprometa con todas las consecuencias asumir este reto. Este compromiso es lo único que puede levantar la moral del Pueblo a oponerse seriamente al régimen. Debemos poner fin a los tristes y lamentables espectáculos postelectorales no participando más en las parodias de elecciones organizadas por el régimen para ridiculizar a la oposición.
Fuente: Samuel Mbá Mombé
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