La grave crisis que padece Guinea, que se está agudizando con las medidas torpes y represivas de Obiang, debe ser resuelta cuanto antes.
La incapacidad del régimen guineano por resolver esa crisis, obliga a que sean elementos exógenos al sistema los que tomen parte activa en su solución, de forma inmediata y sin cortapisas. Las fuertes inversiones extranjeras y el sufrimiento del pueblo exigen la pronta solución del desmadre guineano.
Los elementos exógenos son fundamentalmente las potencias cercanas a la problemática guineana y la oposición guineana. Las potencias extranjeras cercanas son España, USA y Francia con la ONU como telón de fondo y árbitro. En cuanto a la oposición, ésta se encuentra dividida sobre cómo y cuando resolver la crisis guineana, debido sobre todo a su seguidismo a los partidos españoles y a los internacionalismos de uno y otro signo. Aquellos opositores que no se encuentran alineados a ningun partido o internacional occidental han sido hábilmante neutralizados a lo largo del tiempo que discurre desde la ”apertura democrática” hasta la fecha.
El mayor problema para resolver la crisis guineana no es el régimen. El régimen es la crisis y de él solo se puede esperar una mayor escalada de incertidumbres. El mayor problema para resolver la crisis guineana tampoco son las potencias occidentales mencionadas. Ellos tienen sus intereses y, salvo Francia, supongo que estarían dispuestos a una negociación para salvar sus intereses. Los intereses de Francia en cambio son el mantenimiento de las dictaduras del Golfo de Guinea: Gabón, Congo-Brazzaville y Camerún. Guinea no es en principio lugar de interés directo para Francia pero una democracia en Guinea pone en riesgo a las dictaduras coloniales de Gabón, Congo-Brazza y Camerún de donde Francia extrae parte de su ”grandeur”.
El mayor problema para resolver la crisis que nos atenaza son los partidos guineanos de la oposición y más en concreto CPDS y Severo Moto. Hasta ahora, Severo Moto y CPDS han pretendido que si el poder postobiang no les pertenece, entonces es mejor que siga la dictadura. Y a la hora de buscar una solución jamás han tenido en cuenta la necesidad de un reparto equilibrado de fuerzas para ganar legitimidad y por ende la estabilidad democrática en el perido postobiang.
En el momento presente, Severo Moto tiene su ”solución” y CPDS tiene ”su solución”. El incidente de los barcos españoles en vaiven es un reflejo de esa falta de entendimiento de la oposición visible.
La oposición guineana debía de forma conjunta manifestarse ante el incidente de los barcos, callando o disciplinando a Fernandez Marugán, que debe permanecer, si de veras trabaja para la oposición, en silencio y a lo que diga la oposición.
Hasta ahora no tenemos elementos de juicio para valorar la decisión de España de preparar una fuerza militar para Guinea. Si España decide dar apoyo militar a un tirano, el problema de los Derechos Humanos en Guinea se transforma automáticamente en un problema español y aqui tenemos un parlamento, jueces y tribunales nacionales y comunitarios. Hay que recordar que existe un contencioso-administrativo contra el Estado Español por su apoyo moral y material al dictador. Si el apoyo se transforma en militar, entonces los jueces lo tendrán más fácil para decidir.
Si en cambio España decide que ya es hora de terminar con la merienda de negros de Guinea, se entiende que eso favorecería el retorno a la democracia y a la estabilidad.
Sea como sea y a pesar de la chapuza que caracteriza la acción exterior del gobierno español, por lo menos en lo que toca a Guinea, la oposición debía abordar el incidente con la seriedad que obliga. Y seriedad es al menos intercambiar opiniones para saber dónde posicionarse.
Hay que aclarar por tanto el panorama y actuar con seriedad. El gobierno español actuará con torpeza pero los guineanos deberíamos, con la experiencia pasada de la acción española, estar a la altura de las circunstancias.
Nvo e´Zang Okenve
Prof. UPM
Fuente: Celestino Okenve