Edad de la Piedra en los bosques centroafricanos
Las investigaciones arqueológicas han desvelado que los seres humanos conquistaron una gran variedad de ecosistemas a lo largo del pasado. Se creía, sin embargo, que los bosques húmedos tropicales eran zonas inhóspitas que frenaron la colonización humana hasta el advenimiento de la agricultura. Esa hipótesis acaba de desvanecerse. El traajo que viene realizando, desde 1993, un equipo internacional ha demostrado por el contrario que los bosques tropicales centroafricanos empezaron a habitarse, como mínimo, hace 35. 000 años.
El bosque húmedo tropical constituye un ecosistema complejo donde se desenvuelven un número muy alto de especies vegetales y animales. Se calcula que, de las 250.000 especies forestales que existen en el mundo, las dos terceras partes viven en los trópicos. El cinturón forestal africano, que cubre un total de doce países, es el tercero en extensión, precedido por los bosques de la cuenca amazónica y del sudeste asiático. A pesar de su elevada biodiversidad, los bosques africanos se caracterizan por una reducida densidad numérica de animales y plantas y una amplia dispersión espacial de las especies.
La población humana está configurada por un mosaico etnolingüistico que engloba dos sistemas socioeconómicos diferentes: la caza-recolección y la agriculrura de roza itinerante. Los cazadores-recolectores, convencionalmente conocidos como ”pigmeos”, están repartidos por todo Africa ecuatorial. Aunque la economía de estos grupos se basa en la caza y la recolección, obtienen mas del 60% de su dieta a través del intercambio con sus vecinos agricultores.
La escasez, variabilidad y dispersión de los recursos del bosque indujeron a algunos investigadores a suponer que los grupos cazadores-recolectores prehistóricos no pudieron instalarse en su interior hasta la colonización agrícola. Con la presencia de los agricultores, el bosque tropical aumentaría la productividad mediante la introducción de especies cultivadas.
Las exploraciones arqueológicas realizadas por los autores durante los últimos años en la República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial y Camrún han revelado, por el contrario, la existencia de numerosos asentamientos prehistóricos en el interior del cintrón forestal. Los resultados de la excavación de catorce yacimientos de la Edad de Piedra Media y Tardía atestiguan una ocupación cazadora-recolectora de gran antiüedad. Miles de años antes de conocer la agricultura, los habitantes del bosque se alimentaron con los recursos forestales que les proporcionó el medio.
Los yacimientos descubiertos al aire libre en Camerún y Guinea Ecuatorial pertenecen a la Edad de la Piedra Media. La datación radiocarbónica ha proporcionado una cronología mínimentre 35000 y 30000 años. Pero podría quizá retrotraerse mucho, ya que en el yacimiento camerunésde Njuinye existen niveles arqueológicos más antiguos con industrias de aspecto arcaico que no han podido datarse.
Durante esa época la técnica necesaria para la explotación y manipulación de los recursos se valió de útiles de cuarzo y cuarcita; en alguna ocasión, de sílex, un material exótico en el entorno. Destacan las puntas lanceoladas de entre seis y doce centímetros de longitud, trabajadas bifacialmente mediante finos retoques, así como raspadores bifaciales, raederas, perforadores y cantos trabajados. Estos útiles fueron probablemente fabricados para la caza y la manipulación de especies vegetales.
Los yacimientos de la Edad de la Piedra Tardía, de la República Democrática de Congo y de Camerún, presentan una cronología que se remonta desde hace 19.000 años hasta tiempos bastantes recientes. La técnica lítica se diversifica a lo largo de este período, acompañada probablemente de cambios en los patrones de subsistencia. Encontramos puntas de flecha, raspadores, buriles, picos, denticulados y útiles compuestos realizados predominantemente sobre cuarzo. Los restos botánicos hallados en los yacimientos de la República Democrática de Congo nos permiten reconstruir una economía basada en la explotación del Canarium africano, una burserácea, desde hace al menos 10.000 años.
Durante los últimos milenios, las industrias líticas aparecen aqui acompañadas de cerámicas y restos metalúrgicos. La introducción de estas nuevas técnicas refleja el intercambio con grupos productores locales, aunque podría tratarse también de una producción propia de estos asentamientos cazadores-recolectores. En cuanto a las estrategias de obtención de alimentos, los restos faunísticos de antílopes, primates, pequeños bóvidos y puercoespines evidencian la existencia durante este período de prácticas cinegéticas, acompañadas de la recolección de moluscos terrestres y de la explotación de Canarium africano y aceite de palmera. A lo largo del Holoceno reciente la explotación de especies oleoginosas se intensifica.
Estos hallazgos demuestran sin ambigüedad que los seres humanos se adaptaron a un ecosistema forestal y adoptaron diferentes estrategias de subsistencia y patrones de ocupación con milenios de anterioridad a la aparición de las primearas poblaciones agrícolas.
RAQUEL MARTI, Dpto. Prehistoria, Facultad de Geografía e Historia, UNED, Madid.
JULIO MERCADER FLORIN, Dpto. Antropología, Universidad George Washington, Washington D.C.
Tomado de ”Investigación y Ciencia” Edición española de Scientific American, Diciembre 2001.
Para una ampliación de la noticia, ver el enlace de la sociedad Africanista Manuel Iradier
http://www.iradier.org/colaboracion3.html
El trabajo original de la investigación arqueológica en Mosumo y Monte Alén está publicado en la UNED:
Título: ARQUEOLOGÍA EN EL CINTURÓN FORESTAL DE GUINEA ECUATORIAL
Autor: Raquel Martí Lezana
Dpto.: Prehistoria e Hª Antigua. Fac. Geografía e Historia
Diciembre 2001
Fuente: UNED Madrid