Obiang no cede el poder a su hijo, más bien todo lo contrario.
La supuesta controversia atribuida al entorno familiar del dictador, concretamente entre el presidente y su primogénito, Nguema Obiang Mangue; con motivo de la confección de las listas electorales en los pasados comicios, parece haberse confirmado con la formación del nuevo ejecutivo.
La pugna interna entre los miembros de la familia presidencial, con el propio Obiang Nguema en su papel de ÁRBITRO Y MODERADOR PARCIAL, focalizada en una parte por Teodorín Nguema Obiang y su madre Constancia Mangue y en la otra por sus tíos paternos entre los que destacaban Armengol Ondo nguema y Antonio Mba Nguema, se ha decantado claramente a favor de éstos últimos.
Fuentes internas de absoluta solvencia, aseguraban que Teodorín Nguema Obiang “EL PATRÓN”, convencido de que su padre le iba a ceder el poder en breve, había exigido como condición previa una renovación generacional de las instituciones tanto el Parlamento como el Gobierno, con el fin de ir colocando a los miembros de su Asociación de Hijos de Obiang “ASHO”. Pero Obiang Nguema una vez más ha dejado claro que en lo que respecta a su corona presidencial no quiere ceder ni un ápice y ha optado por reforzar su posición personal, apostando por sus fieles y dóciles colaboradores de siempre.
Por ello, además de nombrar por primera vez un ministro de Defensa y otro de la Seguridad, cargos que hasta ahora venía ostentando él mismo y que han recaído en las personas de su hermano Mba Nguema y su tío Nguema Mba, la mayor parte de los nuevos Ministros pertenecen al núcleo duro del régimen. Ése núcleo duro que contínua y sistemáticamente ha venido criticando Teodorín, identificándolos directamente con la actual situación de corrupción y la malversación de recursos públicos y haciéndoles responsables de todos los demás males endémicos que se han institucionalizados en el país.
Dentro de este contexto, resulta especialmente significativo por su relevancia e importancia, los nombramientos del Primer y los vice primeros Ministros en las personas de Miguel Abia Biteo “el Caco”, de Marcelino Oyono Ntutumu ”Abigui” y sobre todo de Ricardo Mangue Obama Nfube “El pistolero”. Todos ellos conocidos por la población (por diversas razones incluidas las que motivaron sus apodos) e identificados por su fidelidad e inquebrantable lealtad personal hacia el dictador y por haber sido reiteradamente censurados por Teodorín. Alguno incluso fue públicamente humillado por éste último, como es el caso de Ricardo Mangue que ha protagonizado desencuentros personales y directos con el actualmente conocido como príncipe heredero de la República.
Tampoco deja de ser sorprendente la salida del ejecutivo de algunos de los eternos clásicos, como es el caso de Melanio Ebendeng y Antonio Fernando Nve Ngú, que han estado prácticamente en todos los gobiernos de Obiang desde el año 92. Lo de Francisco Pascual Eyegue Obama Asué y Lucas Nguema Esono era más previsible, pues han estado siempre en permanente estado de reciclaje subiendo y bajando en cada remodelación gubernamental. En cuanto a Agustín Nzé Nfumu, “el Bandji” que últimamente se había erigido en el cerebro gris de las maquinaciones contra la oposición democrática, ahora tendrá que volver a hacer méritos si quiere recobrar su puesto en el tren del poder. Que se prepare la oposición democrática.
Otro dato importante que se puede observar en la nueva estructura, es la desaparición de la oposición colaboradora en el escenario político pro-gubernamental: Buenaventura Mosuy Asumu, Secundino Oyono Awong, Jeremías Ondo Ngomo, Tomás Mecheba y todos los demás que querían comer en la cocina sin invitación han sido, no sólo defenestrados sino totalmente ignorados. Obiang Nguema y su régimen han preferido apostar por los grupos fagocitados por el PDGE, que le han demostrado fidelidad a lo largo del tiempo. Además, con la aceptación de los escaños y los concejales por parte del CPDS, consideran suficientemente garantizada y asegurada la legalidad del último proceso electoral y por consiguiente, la legitimidad de las instituciones emanadas del mismo.
Esperamos que Jeremías Ondo Ngomo, Carmelo Osa Mokong y todos los demás miembros del partido Unión Popular que les acompañaron en su traición, dejándose engañar por los cantos de sirena y sucumbiendo a la prostitución política hayan aprendido bien la lección. Después de las elecciones y vistos los resultados que todos sabemos no fueron reales sino decretados por el régimen, teniendo en cuenta que éste podía haberles adjudicado los diputados y concejales que quisiera, lo mismo que ha hecho con el CPDS, pues, todo depende del peso específico que se les da en un momento determinado de acuerdo a las circunstancias. Ahora deberían reconocer su nula representatividad y la pésima valoración que ha merecido su alternativa por aquellos que en su día les incitaron y animaron a destruir el partido Unión Popular.
Nsue Esono Mibuy.
Fuente: NSUE ESONO MIBUY