Johannesburgo, 3 de marzo de 2005
Más de 60 sudafricanos encarcelados en Zimbabwe el año pasado por su implicación en un supuesto intento de golpe de estado en Guinea Ecuatorial han debido quedar en libertad ayer jueves día 3, según reveló un portavoz del ministerio sudafricano de Asuntos Exteriores.
El portavoz, Ronnie Mamoepa, dijo que esperaba que los liberados viajaran a Johannesburgo en la tarde, después de la decisión tomada el miércoles 2 por la Corte Suprema de Zimbabwe de reducir las penas impuestas, de 12 meses a sólo 4 meses.
Mamoepa dijo que todos ellos ya habían estado 8 meses cuando fueron sentenciados a 12 meses. ”La decisión de la corte Suprema de Zimbabwe significa que ya habían cumplido en exceso las penas”. Añadió que Simon Mann, a quien se redujo la pena de 7 a 4 años, también como resultado de un recurso, seguía en prisión después de haber sido hallado culpable de violar las leyes de seguridad al haber admitido éste que ”quiso comprar armas” de una empresa de Estado.
Simon Mann, antiguo miembro de las fuerzas especiales inglesas, y otros 69 supuestos mercenarios, fueron detenidos cuando su avión aterrizó en el aeropuerto internacional de Harare el 7 de marzo del pasado año 2004. 4 de ellos fueron liberados y uno murió por causas desconocidas en la prisión de Chikurubi.
Los dos pilotos del avión fueron sentenciados a 16 meses - y siguen en la cárcel- mientras que el resto fué sentenciado a 12 meses por violación menor de leyes aeronáuticas y de inmigración.
Durante el juicio, el fiscal de Zimbabwe les acusó de que iban hacia Guinea para derrocar a Obiang Nguema, algo que nunca fué demostrado, mientras ellos insistían que iban a Congo para proteger unas instalaciones mineras. Como no pudo encontrarse evidencias del intento de golpe de estado, el tribunal no se pronunció sobe ello, siendo sentenciados por delitos menores cuyas penas han sido ahora revisadas por la Corte Suprema
por una duración más acorde al delito. La violación de leyes contra la inmigración tampoco quedó clara ya que no abandonaron el avión que se hallaba en el aeropuerto internacional, pero los abogados admitieron parte de culpabilidad, a la espera de recurrir la sentencia impuesta.
Mark Thatcher, acusado por un sector de la policía sudafricana -presionada por Obiang- de haber participado en la intentona, fué igualmente liberado de la obligación de permanecer en el Cabo a la espera de juicio, admitiendo su culpa de haber comprado un helicóptero que dijo, iba a destinarse al transporte de enfermos y no para ser usado en ninguna operación armada contra Obiang Nguema.
Hace una semana Mark volvió a Sudafrica desde Londres para contestar los dos grupos de preguntas formuladas por el fiscal guineano Oló. Mark dijo a la llegada que estaba ansioso por contestar a las preguntas, aunque algunas le parecían incomprensibles o indescifrables, pues estaban escritas en un inglés con faltas ortográficas y gramaticales, lo que hizo sonreir en ocasiones a todos los presentes en la sala (menos a Oló).
Fuente: propia y agencias