C O M U N I C A D O
YA NO SON NOVEDAD. La resolución reciente de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre Guinea continúa la línea marcada por esta misma Comisión el pasado año, de la política que vienen desarrollando respecto de la dictadura guineana el ¨grupo africano¨ y los países europeos con su presidencia española a la cabeza. No son ninguna novedad.
Afirmaciones del tipo de: ¨Reconociendo la voluntad política demostrada en reiteradas ocasiones por el Gobierno de Guinea Ecuatorial de seguir avanzando en el terreno de los derechos humanos y las libertades fundamentales y el cumplimiento de su compromiso de adoptar medidas definitivas en ese sentido¨ cuando casi 200 ciudadanos de aquel país son detenidos y torturados por su disidencia política, cuando se hostiga permanentemente a la oposición y cuando la inseguridad jurídica es norma, suponen el traslado a Naciones Unidas de las prácticas políticas de las burocracias africanas acostumbradas a pronunciarse en el vacío, sin la presencia de una opinión pública a la que se permita defender lo evidente.
Las ¨enérgicas abstenciones¨ de los países de la UE vuelven a poner de manifiesto los problemas de unas diplomacias ¨obligadas a elegir¨ entre la defensa de los derechos humanos y el señuelo de unas impresionantes producciones petroleras. La diplomacia española demuestra, una vez más su incapacidad para encabezar ningún proceso capaz de enfrentarse aunque sea mínimamente a la dictadura guineana.
Nada de esto es novedad y conviene que en este, como en otros aspectos, la oposición democrática guineana se convenza de que ha de basarse en su propias fuerzas, en su propio trabajo y no en las gracias que puedan otorgarles sus vecinos o algunos blancos de conversación agradable. Nada hace tantos amigos como la propia fuerza, nacida de la capacidad de convertirse, día a día, en la expresión política de sus conciudadanos...
Probablemente en los días previos a la votación de Ginebra hayamos conseguido que se interesen en los problemas de Guinea, personas y organizaciones que no lo hacen habitualmente. Este aspecto no nos parece despreciable, pero si la oposición guineana sigue interesada en los dictámenes de Naciones Unidas sobre su país, deberá trabajar en ellos, deberá prepararlos con mucho más tiempo...
Terminamos agradeciendo su actitud a todos aquellos que se han solidarizado en esta oportunidad con los pueblos de Guinea. Agradecemos también, y especialmente, el trabajo de Gallón Giraldo, su compromiso con los derechos humanos en circunstancias especialmente difíciles.
La resolución de Naciones Unidas no cambia la situación guineana, se sitúa tan lejos de la realidad que no logrará ni tan siquiera ocultarla. Denunciar esta situación, la ausencia de libertades, las condiciones de vida de un pueblo condenado a la miseria por parte de una minoría corrupta e irresponsables sigue siendo el objetivo de todos. Os convocamos a él.
ASOCIACIÓN PARA LA SOLIDARIDAD DEMOCRÁTICA CON GUINEA ECUATORIAL (ASODEGUE)
22 abril 2002
Fuente: ASODEGUE