Los partidos políticos guineanos Ciudadanos por la Innovación y Unión Popular, a través de su Secretaria General y de su Presidente, respectivamente, desean dar a conocer a la opinión pública su parecer sobre dos eventos recientes acaecidos en Guinea Ecuatorial. Uno es la visita del Papa León XIV realizada los días 21, 22 y 23 de abril de 2026 y otro es el asesinato del Vicario General del arzobispado acaecido el 17 de abril. Hemos esperado hasta la fecha de hoy, 7 de mayo, para ver si se producía algún acontecimiento derivado de la visita del Papa, como una declaración o la liberación de presos, al tiempo que se estaba pendiente de las reacciones del gobierno dictatorial ante el caso del asesinato del Vicario general padre Fortunato Nsue.
Al Papa muchos guineanos, por diversas vías, le enviaron cartas antes de su viaje a Guinea. En esas cartas le pedíamos al Papa que exigiera a la dictadura que se cumplieran unas condiciones mínimas para que él pudiera viajar, como la excarcelación de cientos de presos, que se respetaran las libertades reconocidas por la constitución, y que se elaborara un plan para la transición a la democracia.
Pero no se cumplieron nuestras expectativas. El Papa supo ver, a pesar de la ocultación de la realidad llevada a cabo por la dictadura, que lo que decíamos sobre ella era cierto. Pero que el Papa haya confirmado que Guinea es una enorme cárcel a cielo abierto, no nos alivia el sufrimiento.
Es probable que el Papa le dijera algunas cosas importantes a Obiang Nguema sobre la situación del país y el necesario cambio, pero si así fuese, estamos seguros que la dictadura seguirá con su crueldad. No da un paso atrás. Es su sello.
El viaje del Papa transcurrió aparentemente sin incidencias importantes.
La Iglesia católica en Guinea recibe todo tipo de atenciones por parte de la dictadura de Obiang Nguema Mbasogo. El resto de credos cristianos también, aunque en mucha menor medida. No fue una sorpresa que el Papa celebrara una misa en Mongomo, en la basílica construida por el dictador en su ciudad natal. Y luego bendijo la primera piedra de la catedral que piensa el dictador construir en Oyala, un proyecto ideado por él para ubicar la capital y que ahora mismo es oficialmente la capital aunque poco se ha movido de Malabo a Bata.
En la nueva cárcel de Bata, el número de presos es muy elevado en proporción al número de habitantes de una ciudad de unas 120 mil personas. Los presos bailaron para Leon XIV con la bandera vaticana en sus manos. Tras su marcha, los presos montaron una algarabía y gritaron libertad. Para entonces, el Papa ya no podía escucharles. Y ahí siguen encarcelados a pesar del clamor.
Constatamos, con tristeza, que el viaje papal ha sido una ocasión perdida para aliviar las ataduras que nos ahogan. Si al menos hubieran sacado a los presos de las cárceles… El balance por ahora es negativo.
Y más negativo es si a ello se une el asesinato del sacerdote Fortunato Nsue Esono ocurrido el día 17 de abril 2026, a escasos días antes de la llegada del Papa a Guinea, mientras visitaba Camerún. Y no fue casual el momento, pues al decir de fuentes fiables. Su muerte tenía que ver con la llegada del Papa. Las informaciones de fuentes muy confiables indican que la muerte del sacerdote fue un asesinato cruel. Murió de dos disparos y le cortaron sus órganos genitales. Hay filtraciones de testigos, con informaciones difíciles de confirmar, que indican que los responsables del asesinato fueron Constancia Nsue, la mujer del dictador, el arzobispo de Malabo y el yerno del dictador, Fausto Abeso, alias Tito Garriga.
El padre Fortunato era especialmente querido por los cristianos de Malabo y al sufrimiento de éstos y de su familia por su muerte violenta se une el cotidiano sufrimiento que padecemos, impuesto por la dictadura.
Justo lo que temíamos es lo que se ha producido, una frustración angustiosa entre la comunidad católica y cristiana en general de Guinea Ecuatorial.
Sabemos que la dictadura, cómplice o autora de este asesinato, no hará nada salvo lo que ha hecho: mentir descaradamente sobre las causas de la muerte del religioso. Unos supuestos especialistas traídos de Egipto, concluyeron que la muerte del sacerdote, en su propia residencia, se produjo por un fallo cardíaco. Pero las fotos tomadas con prisa por alguien que llegó al lugar tras su muerte y que todos han visto, muestran al padre caído boca arriba en el suelo, con los pantalones sacados, con sangre en el suelo y en su cuerpo y con heces. El salón donde yacía el sacerdote estaba completamente vacío.
Ayer, día 6 de mayo, comenzaba por la tarde en Malabo el velatorio por el Padre Fortunato. La dictadura planificó los actos fúnebres sin la participación de la familia y llevó el ataúd al lugar que habían previsto, el arzobispo de Malabo y el gobierno de Obiang. En ningún momento los familiares reconocieron el cadáver que estuvo varios días en el depósito. No solo esto, la familia no recibió el cadáver. La ley de Enjuiciamiento Criminal establece la necesidad de que en los casos de muerte violenta o sospechosa de criminalidad, se proceda a la identificación del cadáver y a la práctica de la autopsia por los médicos forenses, para informar de la causa de la muerte, información que debe ser entregada al juez que debió de estar en el acto de levantamiento del cadáver y al representante de la familia, que puede iniciar acciones judiciales por su cuenta. En todo caso la familia debe recuperar el cadáver tras la autopsia para decidir lo que fuera a realizar, pudiendo la jerarquía eclesiástica colaborar con la familia dado que el Vicario era una persona significativa para los feligreses.
Mientras la dictadura se apropiaba del cuerpo y de la figura del sacerdote, la familia realizaba otro velatorio paralelo en lugar aparte, pero sin el cuerpo presente. Casi a escondidas, temerosa de las represalias crueles. Ha habido otra muerte violenta desde la muerte de Fortunato, la de alguien que al parecer tenía datos o divulgó datos del asesinato.
Nuestros partidos, Unión Popular y Ciudadanos por la Innovación, en unión del pueblo guineano, rechazamos rotundamente el informe sobre la muerte del sacerdote Fortunato y rechazamos las acciones posteriores de la dictadura orillando a la familia y a los feligreses de Malabo. La no entrega de un cadáver al representante familiar es un delito.
Exigimos igualmente la liberación de todos los presos políticos y de conciencia, exigimos el fin de la opresión y la apertura de un periodo constituyente dentro de un proceso de transición de la dictadura a la Democracia.
7 de mayo de 2026
Firmado:
María Jesús Mené Bopaboté
Secretaria General de Ciudadanos por la Innovación (CI)
Celestino Nvo Okenve Ndo
Presidente de Unión Popular (UP)






