El largo tiempo transcurrido desde que Obiang tomara el poder, nos permite con error nulo, predecir los pasos que va a dar Obiang en cada momento. La regularidad de su acción perversa no tiene predentes en la historia del poder.
Obiang no es persona de diálogos. Cada vez que ha llamado al diálogo, ha sido para advertir a la oposición de que se mantuvieran quietos mientras hacía lo que le daba la gana. Se cuenta que antes de las últimas elecciones presidenciales, llamó a la oposición paras decirles que él pensaba presentarse a la reelección y que debían apoyarle porque iba a ganar. La prensa del régimen en cambio informó que el gran líder había dialogado con la oposición para que las elecciones se desarrollaran en paz y armonía.
El Pacto firmado hace ya más de 6 años con la oposición ha sido violado por Obiang en todos y en cada uno de su articulado, sin embargo lo lleva consigo a todos los sitios para demostrar que en Guinea hay diálogo.
El primer violador de la ley guineana es el propio Obiang. No cree que él deba cumplir ninguna ley. Nada le obliga según su particular concepción del poder.
Hay ahora en Guinea más de 22 personas detenidas hace más de tres meses, sin proceso, sin juicio y algunos siquiera sin cargos. Ninguno está puesto a disposición judicial, lo que supone una violación de la Ley Procesal de Guinea. Más evidencias no caben. El caso más llamativo es el de Bienvenido Samba Momesori, un pastor protestante bubi detenido en septiembre de 2003, sin que se sepa hasta ahora las causas de su detención ni de su traslado extrajudicial a Evinayong.
Nadie cree en Obiang y todos pensamos que la única forma de obligar a Obiang a algo es tenerlo preso. Su personalidad perversa y anómala no admite otro tratamiento.
Solo cuando sean liberados todos los presos políticos y las viudas y huérfanos de los asesinados sean compensados, podremos pensar que un diálogo es posible.
Nvo e`Zang Okenve Mituy
Fuente: propia