
SEVERO MOTO.
FERNANDO PÉREZ ÁVILA.
SEVILLA. Las manos de Severo Moto se mueven rápidamente de un lado a otro cuando explica la ¨tragedia¨ que es para Guinea Ecuatorial la dictadura de Teodoro Obiang. Suena su móvil. Son unos amigos de Malabo, que le cuentan que la radio informa de la victoria del ¨tirano¨ en las elecciones del domingo.
-Las elecciones han deparado unos resultados al estilo iraquí, ¿es ése el sentir de los guineanos?
-He leído un artículo que decía que Obiang ha demostrado una cierta generosidad, porque sólo ha ganado con un 97 por ciento y no con un 102. A lo mejor han participado en las elecciones gente que ni siquiera existe. Era algo cantado. Obiang es incapaz de convocar unas elecciones libres. En condiciones de libertad, los guineanos no soltarían un solo voto en las urnas a su favor. Él lo sabe y por eso actúa manu militari. La prueba más clara es que las elecciones siempre se celebran bajo el estado de excepción.
-¿Cree que la presencia de observadores durante los comicios son una pantomima?
-Los países serios, como EEUU o la UE, no han enviado observadores. Los que han ido tienen muy poca credibilidad ante la comunidad internacional.
-¿Qué esperanza hay para la oposición?
-La oposición guineana tiene un reto: unirse. Todos los grupos opositores han de tomar una decisión con respecto a la tragedia que sufrimos desde hace 34 años. Es necesario que el país suelte amarras en el tema de las libertades. Y eso se materializa permitiendo la salida de los presos políticos, el retorno de los exiliados, elaborar un proyecto común centrado en la reconstrucción nacional. Así podremos llegar a unas elecciones que merezcan tal nombre.
-¿Qué falta para esa unidad?
-Mucho. Sobre todo un mayor apoyo de la comunidad internacional que parece mirar con sorna y sonrisa burlona a los desmadres de Obiang. Debe apoyar a la oposición con medios. También debe evitar la creación de líderes demasiado rápidos, con lo que se fracciona la labor de la oposición.
Fuente: EUROPA SUR 19.12.02