Cada cierto tiempo, la Unión Europea revisa la lista de países cuyos ciudadanos pueden viajar al espacio Schengen sin necesidad de visado. En esa lista aparecen varios Estados africanos como Seychelles, Mauricio, Botsuana, Namibia, Eswatini, Lesoto y Cabo Verde. Sin embargo, Guinea Ecuatorial continúa figurando entre los países cuyos nacionales necesitan solicitar un visado para entrar en España y en el resto del espacio Schengen.
La pregunta es inevitable: ¿por qué Guinea Ecuatorial sigue excluida? Muchos ciudadanos creen que esta decisión depende únicamente del Gobierno español. Nada más lejos de la realidad.
No decide España; decide la Unión Europea
La política común de visados es competencia de la Unión Europea. España, como Estado miembro del espacio Schengen, no puede decidir unilateralmente qué nacionalidades entran sin visado en su territorio.
La decisión corresponde al Consejo de la Unión Europea, a propuesta de la Comisión Europea, después de una evaluación técnica basada en criterios objetivos recogidos en el Reglamento (UE) 2018/1806. Ese reglamento establece qué países necesitan visado y cuáles pueden quedar exentos para estancias de hasta noventa días.
No se trata de una decisión política aislada ni de un favor diplomático. Se trata de una evaluación permanente sobre el riesgo que representa cada país para el conjunto del espacio Schengen.
El principal problema: la inmigración irregular El primer criterio que examina Bruselas es el riesgo migratorio. La Comisión Europea analiza cuántos ciudadanos de un país permanecen ilegalmente en territorio europeo, cuántos incumplen el tiempo autorizado de estancia, cuántas solicitudes de asilo terminan siendo rechazadas por carecer de fundamento jurídico y cuál es el grado de cooperación del país para aceptar el retorno de sus nacionales. En este punto, Guinea Ecuatorial parte con una desventaja evidente.
Desde hace años existe una presencia significativa de ciudadanos guineoecuatorianos que permanecen en distintos países europeos una vez vencido su permiso de estancia. También se han presentado solicitudes de protección internacional que, en numerosos casos, no han prosperado por no reunir los requisitos previstos en la normativa europea. Todo ello incrementa el riesgo migratorio que la Unión Europea atribuye al país y dificulta enormemente cualquier posibilidad de liberalización del régimen de visados.
La comparación con otros países africanos resulta reveladora. Seychelles, Mauricio o Botsuana apenas generan inmigración irregular hacia Europa. Sus ciudadanos viajan, respetan las condiciones de entrada y regresan a sus países. Esa diferencia pesa mucho en la evaluación europea.
Seguridad y confianza institucional: Otro aspecto esencial es la seguridad. La Unión Europea examina la capacidad de cada Estado para combatir la delincuencia organizada, el tráfico de personas, la corrupción, el blanqueo de capitales, la falsificación documental y otras formas de criminalidad transnacional.También se evalúa la cooperación con Europol, Interpol y las autoridades judiciales europeas.
En este terreno, la imagen internacional de Guinea Ecuatorial se ha visto seriamente deteriorada durante las últimas décadas.
Diversos informes de organismos internacionales y resoluciones judiciales en distintos países europeos han puesto de relieve problemas relacionados con la corrupción, el funcionamiento de las instituciones, la cooperación judicial y el respeto al Estado de Derecho.
Casos de persecución de opositores políticos denunciados por organizaciones internacionales y procedimientos judiciales abiertos fuera del país han contribuido igualmente a generar un elevado nivel de desconfianza institucional. La Unión Europea no ignora estos elementos cuando revisa su política de visados.
La fiabilidad del pasaporte también cuenta: No basta con expedir un pasaporte. Europa exige documentos plenamente adaptados a las normas internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI): pasaportes biométricos, chip electrónico, sistemas avanzados contra la falsificación y mecanismos fiables de identificación. La seguridad documental constituye uno de los pilares del espacio Schengen, donde la libre circulación solo es posible si existe plena confianza en los documentos emitidos por cada Estado.
La obligación de aceptar a los propios ciudadanos Existe otro requisito poco conocido. Cuando un ciudadano permanece ilegalmente en Europa y debe ser devuelto a su país, las autoridades nacionales tienen la obligación de colaborar en su identificación y readmisión. La Comisión Europea valora especialmente la rapidez y eficacia con la que cada Estado acepta el retorno de sus nacionales. Cuando esa cooperación resulta insuficiente, la posibilidad de conceder la exención de visado disminuye considerablemente.
Democracia, Estado de Derecho y derechos humanos: La Unión Europea no solo analiza cuestiones migratorias o de seguridad. También examina la calidad democrática de los Estados, la independencia judicial, la estabilidad institucional y el respeto de los derechos fundamentales. En este ámbito, Guinea Ecuatorial continúa ocupando posiciones muy desfavorables en los informes elaborados por organizaciones internacionales como Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otras entidades dedicadas a la defensa de los derechos humanos.
Las denuncias sobre restricciones a las libertades públicas, limitaciones al pluralismo político, falta de independencia judicial y violaciones de derechos fundamentales forman parte del contexto que la Unión Europea tiene presente en sus evaluaciones.
Mientras estos indicadores no mejoren de forma sustancial, difícilmente podrá generarse la confianza necesaria para avanzar hacia un régimen de movilidad sin visado.
La dimensión geopolítica La política exterior también influye. Durante los últimos años, Guinea Ecuatorial ha reforzado sus relaciones estratégicas con China y Rusia, mientras que otros países africanos, como Cabo Verde o Mauricio, han construido una estrecha asociación política, económica y de cooperación con la Unión Europea. No se trata de que Bruselas castigue determinadas alianzas internacionales, sino de que la confianza política e institucional constituye un elemento importante cuando se trata de abrir las fronteras comunes del espacio Schengen.
¿Puede cambiar esta situación? Jurídicamente, sí. Ningún país queda excluido para siempre.
Sin embargo, para que Guinea Ecuatorial pudiera aspirar a la exención de visado debería producir cambios profundos y sostenidos durante años: reducir la inmigración irregular, cooperar plenamente en la readmisión de sus nacionales, fortalecer la seguridad documental, mejorar la cooperación judicial, garantizar el Estado de Derecho, avanzar en el respeto de los derechos humanos y consolidar unas relaciones de mayor confianza con la Unión Europea. Nada de ello puede lograrse mediante declaraciones diplomáticas o acuerdos puntuales.
Una cuestión de confianza
La exención de visados no es un gesto de amistad ni una concesión política. Es, sobre todo, una cuestión de confianza. La Unión Europea solo elimina el requisito del visado cuando considera que un Estado ofrece suficientes garantías en materia de seguridad, cooperación, estabilidad institucional, control migratorio y respeto al Estado de Derecho.
Hoy por hoy, Guinea Ecuatorial está lejos de cumplir de manera satisfactoria ese conjunto de condiciones. Mientras no se produzcan reformas profundas en el funcionamiento del Estado y en su relación con Europa, los ciudadanos guineoecuatorianos seguirán necesitando un visado para entrar en España y en el resto del espacio Schengen.
Porque, en definitiva, el problema no reside en el pasaporte que llevan los ciudadanos, sino en el grado de confianza que inspira el Estado que lo expide.
Fuente: reflexion