El señor Obiang ha perdido totalmente el sentido de la verg
úenza y del ridículo; su desverg
úenza ya no tiene límite alguno. Lo suyo ya es mala fe, mucha mala fe, maldad total; su actuación es malévola hasta la saciedad; sin escrúpulos ni pudor alguno, un claro desafío a la sociedad guineoecuatoriana, al sentido común y a la inteligencia humana; ha perdido el miedo incluso a la propia muerte. Tanto le da lo que pienen los demás como lo que puede pasarle a él, a su familia y a sus colaboradores en un futuro no lejano.
Para Obiang, el que sirve para mandar, no manda para servir, sino para recibir no sé qué honores desmerecidos, si bien los mereció tras el golpe. ¿Cómo ha perdido todo el cariño ganado por el pueblo en aquel entonces?
Acaba de nombrar un nuevo gobierno. Fíjense bien en los apellidos de los señores ministros: menos dos?, el resto son fang; una sola mujer; ningún anobonés,y, por supuesto, ningún ndowé (recuérdese el gabinete anterior); dos de sus hijos son ministros; un hermano lo es; dos sobrinos suyos también; etc. No se le ocurre tampoco la idea de nombrar inpendientes con aura de tecnócratas. No, esto le suena a chino.
El buen señor cada vez está peor. Al menos debía de observar la composición reciente del gobierno gabonés, en el que además del primer ministro, hay séis ministros fang y séis mujeres ministras. Incluso en el anterior, con Bongo padre de presidente, había once fang y ocho mujeres en el gobierno.
Los ndowé no ha ocupado nunca la Primera Magistratura, ni la segunda, ni la tercera, ni la presidencia de la Corte Suprema de Justicia, ni el Tribunal Constitucional, ni la Fiscalía General del Estado, ni el Tribunal de Apelación,... Sólo un benga, Bodjein Ngalo presidió la Cámara de Representantes del Pueblo. Esta deslealtad con los otros pueblos de Guinea Ecuatorial en general, y el pueblo ndowé en particular, ya está llegando a situaciones insostenibles e incomprensibles a la luz de toda razón humana.
Pues bien, que lo arregle quien lo está desarreglando, puesto que cada uno ha de asumir su responsabilidad, y los ndowé no tienen ninguna en este caso concreto que va camino de provacar una desafección social.
Nunca es tarde, y Obiang está a tiempo de reconducir la situación que él mismo está provocando
Fuente: evede